Pisto manchego con huevo frito encima, guiso de tomate, pimiento, calabacín y cebolla, servido en cazuela de barro.

10 de enero de 2026 //

Receta de Pisto Manchego

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El pisto viene de lejos, de muy lejos. Lo inventaron los trabajadores del campo, los que estaban todo el día al sol. Ellos cogían lo que daba la huerta y lo guisaban en una sartén. De ahí nació este plato tan humilde y tan rico a la vez. Su abuelo era la alboronía, un guiso que ya hacían los árabes. Y luego, con el tomate y el pimiento de América, la cosa se fue completando hasta llegar a lo que hoy conocemos como pisto receta original.

Y ojo, que no hay una receta pisto manchego única y oficial. ¡Qué va! Cada casa tiene la suya, cada pueblo, cada abuela. Todas son distintas y todas son buenas. Lo que sí te digo es que el pisto como se hace en mi casa lleva su base de tomate, pimiento y aceite de oliva del bueno. Luego, según la temporada, calabacín, cebolla, berenjena… lo que tengas por la nevera.

Unas veces lo como solo, con un huevo frito por encima y pan para mojar. Otras lo pongo de acompañamiento. Y siempre me sabe a verano, a huerta, a recuerdos de cuando mi madre lo preparaba con los tomates que mi padre traía del campo.

Pisto Receta Original (4-6 raciones)

Comensales

Comensales

4 - 6 raciones

Comensales

Preparación

20m

Comensales

Cocinado

60m

Comensales

Tiempo Total

1h 20m


Utensilios

  • Cuchillo afilado y tabla de cortar
  • Cazuela amplia, sartén honda o olla baja con tapa
  • Cuchara o espátula de madera
  • Mandolina (si quieres agilizar el corte de las verduras)
  • Pasapurés o tenedor (si prefieres una salsa con textura mas fina)

Ingredientes del pisto

Verduras
  • 1 cebolla grande (preferiblemente amarilla)
  • 1 pimiento verde
  • 1 pimiento rojo (carnoso y dulce)
  • 1 calabacín mediano-grande
  • 4-6 tomates maduros (o 400 ml de tomate triturado natural)
  • 2-3 dientes de ajo
Para el sofrito y la cocción
  • 4-6 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
  • Sal y pimienta negra al gusto
  • 1 chorrito de vino blanco (opcional, pero recomendado)
  • 1 cucharadita de azúcar (opcional, para contrarrestar la acidez del tomate)
Para servir (tradicional)
  • Huevos fritos (uno por persona) (para los veganos sin huevo)
  • Pan rústico (para mojar)

Paso a paso

Preparación de las verduras

1

Pelar y cortar

Pelar y cortar. Pica la cebolla y los ajos finamente. Corta los pimientos y el calabacín (con su piel) en dados pequeños y regulares, del tamaño de una uña, para que se cocinen de manera uniforme. Reserva por separado, ya que se cocinan en fases.

2

Preparar el tomate

Si usas tomates frescos, escáldalos (sumérgelos 20 segundos en agua hirviendo y luego en agua fría) para pelarlos fácilmente. Luego tritúralos o pícalos en dados pequeños.

Sofrito y cocción

3

Pochar la cebolla y el ajo

En una cazuela ancha o sartén honda, calienta el aceite de oliva a fuego medio. Añade la cebolla y el ajo con una pizca de sal, y sofríe lentamente durante unos 15 minutos hasta que estén transparentes y blandos.

4

Añadir los pimientos

Incorpora los pimientos picados y cocina otros 15 minutos a fuego suave, removiendo de vez en cuando, hasta que se ablanden.

5

Incorporar el calabacín y el tomate

Añade el calabacín y el tomate triturado. Sazona con sal, pimienta y el chorrito de vino blanco si lo usas. Remueve bien.

6

Cocinar a fuego lento

Tapa la cazuela y deja cocinar a fuego muy bajo durante al menos 1 hora. Es importante que las verduras se confiten lentamente en su jugo, no que hiervan con fuerza.

7

Reducir la salsa

Pasado ese tiempo, destapa, sube un poco el fuego y cocina unos 10-15 minutos más para que se evapore el exceso de agua del tomate. El pisto debe quedar jugoso pero no aguado, con las verduras tiernas pero definidas. Prueba y rectifica de sal o añade un poco de azúcar si el tomate está muy ácido.

8

Cómo Servirlo

Tradicionalmente se sirve muy caliente, coronado con un huevo frito con la yema líquida (para hacer la receta vegana sin huevo) y acompañado de mucho pan de hogaza para mojar en la sabrosa salsa. También es excelente como guarnición de carnes a la parrilla, pescados, o con un poco de queso Manchego rallado por encima.

Consejos Clave

Paciencia en el sofrito: Es la base del sabor. Cocinar las verduras a fuego lento y durante su tiempo permite que se caramelicen y concentren sus azúcares naturales.

Controla el agua: Si el tomate es muy acuoso o usas triturado de bote, la última fase de destapado para reducir la salsa es esencial para conseguir la textura perfecta, no sopera.

Versatilidad: Puedes añadir otras verduras como berenjena (añádela junto al pimiento) o especias como comino para tu versión personal.

Y ya está. Con esto, tu pisto manchego casero está listo para sentarse a la mesa. Un plato humilde, de los de antes, de los que huelen a huerta y a tradición. Pero cuando lo pruebas... madre mía, no hay quien le gane. Es un homenaje a las verduras de temporada, a la tierra que nos da de comer, a esos tomates que aprieta el sol y a los pimientos que huelen a gloria.

Ahora vosotros diréis: ¿cómo os gusta más el pisto? Porque cada maestrillo tiene su librillo. ¿Os gusta tal cual, recién hecho, calentito? ¿O sois de los que le cascan un huevo frito por encima y dejan que la yema se derrita entre las verduras? ¡Eso ya es pecado! ¿O lo usáis más bien de acompañamiento para un buen trozo de atún o unas rodajas de lomo?

Contadme, contadme, que yo soy muy curioso. Dejadme un comentario aquí abajo y charlamos. Y si esta receta os ha gustado y creéis que puede alegrarle el día a alguien, compartidla sin pensarlo. La cocina tradicional está para eso, para pasarla de boca en boca, de casa en casa.

abuelo antonio perfil

Crecí viendo mover la cuchara de madera en pucheros humeantes, aprendiendo que las cosas buenas llevan su tiempo y que el secreto de un buen plato está en el cariño con el que se prepara.

Antonio Ruiz

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