
1 de febrero de 2026 //
Receta de Hummus de garbanzos
Esto del hummus no lo conocí hasta hace unos años. Mi hija, la que vive en Madrid, se hizo vegetariana y un día vino a casa con un tarro. "Papá, prueba esto", me dijo. Yo miré aquella pasta de garbanzos con cara de no saber qué esperar. Di un poco de pan, lo mojé, lo probé… y me quedé sorprendido. Me costaba creer que los garbanzos de toda la vida pudieran transformarse en algo tan suave.
Desde entonces, me empeñé en encontrar la receta de hummus de garbanzo que más me gustara. Y después de unas cuantas pruebas, conseguí mi propia receta fácil de hummus de garbanzos que ahora preparo para las cenas de verano, para cuando vienen los amigos, para cuando mis nietos quieren picar algo.
Lo bonito del hummus es que parece un lujo pero se hace con cuatro cosas: garbanzos, tahini (pasta de sésamo), limón, ajo y comino. La primera vez me quedó demasiado espeso, pero le añadí un poco del agua de cocer los garbanzos y se transformó en aquella crema suave y sedosa. Ahora lo sirvo con un chorrito de aceite, pimentón y pan caliente para mojar. Y triunfa siempre.
Hummus receta original (6-8 personas)
Comensales
6 - 8 raciones
Preparación
15m
Cocinado
1h
Tiempo Total
1h 15m
Utensilios
Ingredientes Hummus
La base:
La pasta de sésamo (Tahini):
Para servir (tradicional):
Paso a paso
1
Preparar los garbanzos (si usas secos, planifícalo con antelación)
Remoja los garbanzos secos en agua fría con una cucharadita de bicarbonato durante 12 horas. Escurre y enjuaga.
Cuécelos en una olla con agua fresca y otro poco de bicarbonato (ayuda a ablandar la piel) durante 1-1.5 horas hasta que estén muy tiernos, casi deshaciéndose. Escurre, pero RESERVA el agua de cocción. Deja enfriar ligeramente.
(Si usas garbanzos de bote, escúrrelos bien y reserva el líquido).
2
Pelar los garbanzos (el secreto de la cremosidad EXTREMA - opcional pero recomendado)
Si buscas una textura excepcionalmente sedosa, toma los garbanzos cocidos y, con los dedos, retira la piel fina que los recubre. Es un poco tedioso, pero el resultado lo merece.
3
Triturar la base
En el procesador de alimentos, coloca los garbanzos (sin piel, si lo has hecho), los dientes de ajo, el comino y la sal.
Tritura hasta obtener una pasta espesa y granulada. Raspa las paredes del bol con la espátula.
4
Emulsionar con tahini y limón
Añade el tahini y el zumo de limón. Vuelve a triturar. La mezcla se espesará notablemente (es normal).
Con el procesador en marcha, comienza a añadir el agua de cocción (o aquafaba) poco a poco, en un hilo fino, hasta conseguir la textura deseada. Puedes necesitar entre 50 y 100 ml.
Procesa durante 3-5 minutos sin prisas. El tiempo de batido es clave para romper bien las partículas y emulsionar, logrando una crema blanca, aireada y ultrasuave.
5
Reposar y ajustar
Prueba y rectifica: ¿necesita más sal? ¿Más limón? ¿Más ajo? El punto de equilibrio es personal.
Pasa el hummus a un cuenco, tapa con film transparente (en contacto con la superficie) y deja reposar en la nevera al menos 30 minutos para que los sabores se asienten y se integren.
6
Servir (el ritual final)
Saca el hummus de la nevera 10 minutos antes de servir. Extiéndelo en un plato llano, haciendo un pequeño hueco en el centro con el dorso de una cuchara.
Aliña generosamente: vierte un buen chorro de aceite de oliva virgen extra en el centro, espolvorea con pimentón, unas hojas de perejil y coloca algunos garbanzos enteros.
Acompaña con pan de pita caliente.
Consejos Clave
El tahini de calidad es el alma del hummus. No todos los tahinis son iguales. Busca uno hecho 100% de semillas de sésamo tostadas, sin aceites añadidos ni ingredientes extra. Un buen tahini debe tener una textura fluida y un sabor a nuez profundo, no amargo. Es el ingrediente que diferencia un hummus mediocre de uno extraordinario.
La textura se logra con líquido frío y paciencia. La cremosidad característica del hummus no es magia, es emulsión. El agua de cocción de los garbanzos (o el líquido del bote) contiene almidones que ayudan a ligar. Añádela poco a poco y con el procesador en marcha, dejando que trabaje varios minutos hasta que la mezcla se vuelva pálida, aireada y sedosa.
El ajo y el limón deben equilibrarse, no dominar. El hummus auténtico debe tener un fondo de ajo suave y una acidez brillante, pero sin que ninguno de los dos opaque el sutil sabor del sésamo y los garbanzos. Empieza con 1 diente y medio limón, y ve probando hasta encontrar tu punto de equilibrio.
No escatimes en el reposo. El hummus recién hecho puede ser ligeramente agresivo en sabores. Un reposo en nevera de al menos 30 minutos (incluso hasta 24 horas) permite que los sabores se integren, se suavicen y el conjunto adquiera su verdadera personalidad. Sácalo 10-15 minutos antes de servir para que recupere temperatura ambiente.
El aliño final es parte de la tradición. El hummus nunca se sirve "desnudo". El chorro generoso de aceite de oliva virgen extra en el centro no es decoración, es un ingrediente más que aporta untuosidad y sabor. El pimentón y el perejil añaden color y un contraste aromático.
Total, que con esto ya tenéis un hummus como el que aprendí a hacer en casa. Os cuento un secreto: si lo dejáis reposar unas horas en la nevera antes de servirlo, los sabores se asientan y está todavía más rico. Yo a veces lo hago el día antes, y luego solo tengo que sacarlo y aliñarlo.
Otra cosa que me ha funcionado es guardar el agua de cocer los garbanzos. Esa agua es un tesoro. Si ves que la mezcla queda muy espesa, le echas un poco y va soltando, soltando, hasta que queda esa textura que tanto nos gusta.
Por cierto, si no tenéis tahini, hay quien lo hace con sésamo tostado molido y un poco de aceite. Yo probé una vez y no quedó mal, pero desde que compré el tarro, no cambio.
Contadme vosotros, ¿os animasteis a hacer hummus casero? ¿Qué tal os quedó la textura? ¿Le echasteis comino o lo dejasteis más sencillo? ¿Lo servís con pan de pita o con pan de barra, como hago yo? La primera vez que lo hice, mis nietos se lo comieron con palitos de zanahoria y hasta me pidieron repetir.
Dejadme un comentario, contadme vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, pasádsela a quien creáis que merece descubrir que los garbanzos también saben así.

Crecí viendo mover la cuchara de madera en pucheros humeantes, aprendiendo que las cosas buenas llevan su tiempo y que el secreto de un buen plato está en el cariño con el que se prepara.
Antonio Ruiz
Las Recetas del abuelo
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