
16 de abril de 2026 //
Receta de Coliflor con Bechamel
Hubo un tiempo en que, cada vez que ponía coliflor en la mesa, mis nietos ponían caras de estar viendo un plato de plástico. La coliflor, la pobre, no es muy agraciada, y hervida sola no hay quien la trague. Así que un día, cansado de ver cómo la apartaban, decidí vestirla como Dios manda. La cocí en su punto, la cubrí con una bechamel suave y con mucho queso por encima, y la gratiné en el horno hasta que quedó dorada y crujiente. Cuando la saqué, los niños preguntaron: "Abuelo, ¿eso qué es?". Yo les dije que era una tarta de patatas. Se la comieron sin rechistar, y hasta repitieron. Desde entonces, la coliflor con bechamel es un clásico en mi casa, sobre todo en invierno, cuando apetece algo caliente y reconfortante.
Este plato se puede comer como guarnición de carnes o pescados, o como plato único si lo acompañamos de arroz blanco o una ensalada. En mi casa, solemos servirlo para la comida de los domingos, cuando la familia se junta y quiero poner algo especial pero sin complicarme. También es ideal para las cenas de otoño e invierno, porque entra por los ojos y calienta el estómago. A los niños les encanta por el queso gratinado, y los mayores lo aprecian porque la coliflor queda tierna y la bechamel suave. Eso sí, no le digas a nadie que lleva coliflor hasta después de que la hayan probado. Es un secreto que a mí me ha funcionado siempre.
Receta coliflor al horno con bechamel (4 personas)
Comensales
4 Personas
Preparación
10m
Cocinado
45m
Tiempo Total
55m
Utensilios
Ingredientes
Para la coliflor:
Para la bechamel:
Para el gratinado:
Instrucciones
1
Prepara la coliflor
Quita las hojas verdes de la coliflor y corta el tronco por la base. Lávala bien bajo el grifo. Puedes dejarla entera o separar los ramilletes. Yo prefiero separarlos en trozos medianos, del tamaño de un bocado, así luego es más fácil servir.
2
Cuece la coliflor
Pon agua abundante a hervir en la olla con un puñado de sal. Cuando hierva, echa la coliflor (entera o en ramilletes). Cuece durante 8-12 minutos, hasta que esté tierna pero no deshecha. La pinchas con un tenedor y debe entrar sin resistencia. Escúrrela bien y déjala enfriar un poco. Si la cueces entera, luego córtala en trozos más pequeños.
3
Precalienta el horno
A 200°C (calor arriba y abajo, o con el grill si lo tienes).
4
Prepara la bechamel
En la cazuela pequeña, derrite la mantequilla a fuego medio. Añade la harina de golpe y remueve con las varillas durante 2-3 minutos, para que se cocine y pierda el sabor a crudo. Vierte la leche poco a poco, sin dejar de remover, hasta que espese y quede una crema lisa y sin grumos. Añade la nuez moscada, la sal y la pimienta. Prueba y rectifica. Si queda muy espesa, añade un poco más de leche; si muy líquida, deja que reduzca un minuto más.
5
Monta el plato
En la fuente de horno, coloca la coliflor cocida y escurrida. Si quieres que quede más compacta, puedes aplastarla un poco con la espátula. Vierte la bechamel caliente por encima, cubriendo toda la coliflor. Alisa con la espátula.
Espolvorea el queso rallado generosamente por toda la superficie. Si quieres una costra más crujiente, mezcla el queso con un poco de pan rallado antes de espolvorear.
6
Gratina
Mete la fuente en el horno a 200°C durante 10-15 minutos, hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Si usas el grill, vigila que no se queme.
7
Reposo y servicio
Saca la fuente del horno y deja reposar 5 minutos antes de servir. Así no te quemas y la bechamel se asienta. Sirve caliente, directamente de la fuente. Acompaña con arroz blanco, ensalada o pan para mojar.
Consejos Clave
La coliflor, en su punto, no la pases de cocción, porque se deshace. Debe quedar tierna pero firme. Si la cueces entera, tarda un poco más; si en ramilletes, menos. Pruébala a los 8 minutos.
Bechamel sin grumos, el truco está en no dejar de remover con las varillas. Si te salen grumos, puedes pasarla por el chino o triturarla con la batidora, pero no queda igual de fina.
El queso, que funda bien, no uses quesos muy secos o que no fundan. La mozzarella, el emmental, el gouda o el cheddar van de maravilla. El parmesano es para dar sabor, pero solo no funde igual.
Puedes variar el relleno, añade jamón en taquitos, bacon crujiente, champiñones salteados o incluso atún desmenuzado entre la coliflor y la bechamel. Eso lo convierte en un plato único.
Si te sobra, se congela, la coliflor con bechamel aguanta en el congelador. La cortas en porciones, la envuelves bien y la descongelas en el horno. No es exactamente igual que recién hecha, pero para un apuro vale.
Mira, así de fácil se convierte una verdura que a muchos no les gusta en un plato que desaparece en un santiamén. La primera vez que la hice, mis nietos no sospecharon nada hasta que se acabó la fuente. Ahora ya saben que la coliflor puede estar rica, y hasta la piden ellos.
El truco está en una buena bechamel y un gratinado generoso. Si te animaste a prepararla, cuéntame cómo te quedó. ¿Usaste solo coliflor o le añadiste algo más? ¿Se te pegó al fondo de la fuente o salió crujiente? Y si te gustó, comparte la receta con quien creas que merece una forma diferente de comer verduras.
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