
13 de marzo de 2026 //
Receta de Tarta de zanahoria
Veréis, cuando mi nieta pequeña era cría, pasaba de las verduras como de la peste. "Abuelo, ¿y esto qué es? No me gusta", decía cada vez que veía algo verde en el plato. Hasta que un día, de rebote, probó esta tarta y le encantó. Cuando le dije que llevaba zanahoria, se quedó con la boca abierta. "¿Cómo que tiene zanahoria? ¡Si está buenísima!". Y yo, riéndome por dentro, pensando que a veces la cocina es pura magia.
La carrot cake, que la llaman ahora, es de esos postres que te reconcilian con la vida. Tiene ese punto de especias que calienta el alma, la jugosidad que le da la zanahoria, el crujiente de las nueces y ese frosting de queso que es pecado. Lo mejor es que no es excesivamente dulce, como esas tartas empalagosas que te dejan con mal cuerpo. Esta es de las que pides otro trozo sin remordimiento.
Yo la preparo para los cumpleaños de otoño, cuando empieza el fresco y apetece algo reconfortante. Y siempre triunfa. Así que nada, poneos el delantal, que vamos a hacer una tarta que parece mentira que lleve verdura.
Receta Tarta de zanahoria (8-10 personas)
Comensales
8-10 personas
Preparación
25m
Cocinado
50m
Tiempo Total
1h 15m
Utensilios
Ingredientes
Para el bizcocho:
Para el frosting de queso:
Instrucciones
1
Precalentamos el horno
A 180°C, con calor arriba y abajo. Forramos la base del molde con papel de horno y engrasamos los bordes con un poco de mantequilla o aceite.
2
Preparamos las zanahorias
Las pelamos y rallamos bien fino. Reservamos. Si sueltan mucho jugo, no lo tiréis, que luego la tarta queda más jugosa.
3
Mezclamos los secos
En un bol grande, tamizamos la harina, la levadura, el bicarbonato, la canela, el jengibre y la pizca de sal. Removemos con una cuchara para que se integren bien.
4
Batimos los líquidos
En otro bol, batimos los huevos con el azúcar moreno hasta que doblen volumen y estén espumosos. Añadimos el aceite poco a poco sin dejar de batir. Incorporamos la vainilla si queremos.
5
Unimos todo
Añadimos los ingredientes secos a los líquidos, poco a poco, mezclando con movimientos envolventes, con cuidado, sin batir en exceso. Luego incorporamos la zanahoria rallada y las nueces picadas (y las pasas, si las usamos). Mezclamos hasta que esté todo integrado.
6
Horneamos
Vertemos la mezcla en el molde, alisamos la superficie con una espátula. Horneamos a 180°C durante 40-50 minutos. Pinchamos con un palillo en el centro: si sale limpio o con algunas miguitas húmedas, está listo. Si sale líquido, necesita más tiempo.
7
Enfriamos
Sacamos del horno y dejamos reposar 10 minutos en el molde. Luego desmoldamos y pasamos a una rejilla para que enfríe completamente. Esto es importante, si está caliente, el frosting se derretirá.
8
Preparamos el frosting
En un bol, batimos la mantequilla a temperatura ambiente hasta que esté cremosa. Añadimos el azúcar glas tamizado poco a poco, batiendo a velocidad baja para que no salga volando. Incorporamos el queso crema bien frío y la vainilla. Batimos justo hasta que esté integrado, sin pasarnos, o se nos puede cortar. Reservamos en la nevera.
9
Montamos la tarta
Cuando el bizcocho esté completamente frío, lo colocamos en una fuente. Cubrimos con el frosting, extendiendo bien con una espátula. Podemos ponerlo solo por arriba o también por los lados, como más os guste.
Decoramos con las nueces enteras que reservamos, decoramos la superficie al gusto. Unas mitades de nuez alrededor, o picadas por encima. Metemos en la nevera al menos una hora antes de servir para que el frosting se asiente.
Consejos Clave
Zanahoria bien rallada: Cuanto más fina la ralléis, más jugosa queda la tarta y mejor se integra. Los tropezones grandes pueden quedar crudos.
No batir de más: Cuando incorporéis la harina y la zanahoria, mezclad con suavidad. Si batimos demasiado, el bizcocho sale duro.
El punto del horno: Cada horno es un mundo. Si veis que se dora mucho por fuera y por dentro aún está crudo, tapad con papel de aluminio y bajad la temperatura.
Frío para el frosting: El queso crema tiene que estar muy frío y la mantequilla a punto de pomada. Si batís demasiado, el frosting se corta y parece requesón. Si pasa, no tiréis, seguid batiendo y a veces se recupera, o usadlo igual, que también está rico.
Paciencia con el enfriado: No glaseéis la tarta caliente, se os escurrirá todo y parecerá una piscina. Esperad a que esté bien fría.
Un día antes, mejor: Esta tarta gana con el reposo. Si la hacéis de un día para otro, los sabores se asientan y está más rica.
Pues ya está, ahí la tenéis. Una tarta de zanahoria de las que alegran las meriendas y los cumpleaños. La primera vez que la hice para mis nietos, no quedaron ni las migas. Y mi nieta, la que huía de las verduras, pidió repetir al día siguiente.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerla? ¿Qué tal el frosting, os quedó cremoso o se os cortó un poco? ¿Le pusisteis pasas o sois más de solo nueces? ¿Qué especias le echasteis? Cada uno tiene su mezcla secreta.
Dejadme un comentario, contadme vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un buen trozo de felicidad casera.
Descubre otras recetas
¡No te pierdas ninguna receta!
¡Únete a miles de suscriptores de recetas del abuelo y recibe nuestras mejores recetas cada semana!







Deja una respuesta