
15 de abril de 2026 //
Receta de Buñuelos de Bacalao
Pon la sartén al fuego, calienta el aceite y escucha ese burbujeo cuando la masa entra en contacto con el aceite caliente. Ese sonido, para mí, es el anuncio de que vienen los buñuelos de bacalao. Mi madre los hacía cada Viernes Santo sin falta. Ella pasaba horas desalando el bacalao, desmenuzándolo con sus manos, mezclándolo con una masa suave que luego dejaba reposar. Y nosotros, los críos, nos sentábamos alrededor de la cocina esperando a que saliera la primera tanda. Mi madre nos decía que no los tocáramos, que estaban muy calientes, pero nosotros siempre le hacíamos caso a medias. El primero, recién frito, quemaba los dedos, pero el sabor compensaba la quemadura.
Estos buñuelos se comen sobre todo en Semana Santa y Cuaresma, aunque en algunas regiones también se preparan en Navidad o en cualquier celebración que se precie. En mi casa, los hago para el Viernes Santo y para algún otro día especial, porque aunque no son difíciles, llevan su trabajillo. Se sirven calientes, recién hechos, como aperitivo o como plato principal acompañados de una ensalada. También quedan muy bien para llevar a una comida de campo, porque aguantan templados. Mis nietos los llaman "las bolitas de pescado", y ya saben que cuando ven el bacalao en remojo, al día siguiente tocan buñuelos.
Receta Buñuelos de Bacalao Esponjosos (4-6 personas)
Comensales
4-6 Personas
Preparación
20m
Cocinado
25m
Tiempo Total
45m
Utensilios
Ingredientes
Para el bacalao:
Para la masa:
Para freír:
Instrucciones
1
Prepara el bacalao
Si el bacalao es salado, ponlo en remojo con agua fría 24-48 horas antes, cambiando el agua cada 8 horas. Una vez desalado, escúrrelo bien y sécalo con papel de cocina. Desmenúzalo con las manos o con un tenedor, quitando las espinas y la piel. Debe quedar en hebras finas, no en puré.
2
Mezcla las yemas con los aromáticos
Separa las claras de las yemas. En un bol grande, bate las yemas con un tenedor. Añade el ajo picado (si lo usas), el perejil picado, una pizca de pimienta y el bacalao desmenuzado. Mezcla bien.
Incorpora la harina y la levadura tamizadas. Remueve con una cuchara de madera. Agrega la leche poco a poco, hasta obtener una masa espesa pero manejable (como una papilla densa). No tiene que quedar líquida, pero tampoco tan seca que no se pueda coger con la cuchara. Ajusta la cantidad de leche.
3
Monta las claras a punto de nieve
En otro bol (bien limpio y seco), monta las claras con una pizca de sal hasta que estén firmes y esponjosas. Si le das la vuelta al bol, no deben caerse.
Añade las claras montadas a la masa de bacalao con movimientos envolventes, suavemente, para que no se bajen. La masa debe quedar aireada y esponjosa.
4
Reposa la masa
Deja reposar la masa en la nevera durante al menos 30 minutos. Esto es importante para que la harina se hidrate y los buñuelos salgan más esponjosos.
5
Calienta el aceite
En la sartén honda, calienta abundante aceite a fuego medio-alto. La temperatura debe estar caliente pero sin humear. Prueba con un poco de masa: si sube rápidamente a la superficie y se dora en unos segundos, está lista.
6
Forma los buñuelos
Con dos cucharas (o una cuchara sopera), toma porciones de masa y déjalas caer en el aceite caliente. No las amontones. Puedes usar la técnica de una cuchara para tomar la masa y la otra para empujarla al aceite. También puedes mojar la cuchara en aceite frío para que no se pegue la masa.
7
Fríe hasta que estén dorados
Fríe los buñuelos por tandas, dándoles la vuelta con la espumadera cuando estén dorados por un lado (unos 2-3 minutos por tanda). Deben quedar dorados por fuera y cocidos por dentro. Sácalos con la espumadera a un plato con papel de cocina para que absorban el exceso de aceite.
Sirve los buñuelos bien calientes, recién hechos. Puedes acompañarlos con una salsa alioli o simplemente con un chorrito de limón. En mi casa los comemos solos, tal cual.
Consejos Clave
El bacalao, bien desalado y seco, si el bacalao está muy salado o muy húmedo, la masa se descompensa. Después de desalarlo, sécalo con papel de cocina y desmígalo finamente.
Las claras a punto de nieve son el secreto, este paso le da la esponjosidad a los buñuelos. No mezcles las claras con violencia; intégralas con movimientos envolventes.
Reposo en nevera obligatorio, no te saltes el reposo. La masa se asienta, se espesa un poco y los buñuelos salen más hinchados.
Aceite a la temperatura justa, si el aceite está poco caliente, los buñuelos se empapan de aceite. Si está muy caliente, se queman por fuera y quedan crudos por dentro. La prueba del trocito de masa es infalible.
No hagas buñuelos muy grandes, con una cucharada sopera es suficiente. Si son muy grandes, cuesta que se hagan bien por dentro.
Sírvelos calientes, los buñuelos de bacalao se disfrutan recién hechos, cuando están crujientes por fuera y esponjosos por dentro. Si se enfrían, se ablandan.
Ya tienes los bunuelos de bacalao que tanto me recuerdan a mi madre y a las Semanas Santas de mi infancia. No te voy a mentir, la primera vez que los hice yo solo, la masa me quedó muy líquida y los buñuelos parecían tortas aplastadas. Pero con la práctica aprendes a calcular la leche, a montar bien las claras, a no impacientarte con la fritura.
Ahora, cuando los saco dorados y esponjosos, mis nietos se pelean por el último. Si te animaste a hacerlos, cuéntame cómo te quedaron. ¿Se te deshicieron en la sartén o salieron redonditos? ¿Les echaste ajo y perejil o los hiciste más sencillos? En mi casa, los acompañamos con una cerveza bien fría, y es un planazo. Y si te gustaron, comparte la receta con quien creas que merece un bocado de tradición y sabor a mar.
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