
9 de marzo de 2026 //
Receta de Manzana asada
Qué postre más sencillo y más reconfortante. En mi casa, los domingos de invierno, cuando el frío se pegaba a los cristales y la chimenea echaba humo, mi madre preparaba manzanas asadas para merendar. El olor a canela y a manzana cocinándose en el horno llenaba toda la casa, y nosotros, los críos, ya estábamos con la cuchara en la mano esperando a que las sacaran.
Mi madre las hacía siempre igual: cogía las manzanas, les quitaba el corazón, les ponía un poco de azúcar, un trocito de canela y una nuez de mantequilla. Al horno, y ya estaba. Luego las servía en un plato hondo, con un chorrito de leche o un poco de nata si había. Y nosotros nos peleábamos por quién se comía la piel, que es donde más sabor tiene.
Yo he seguido haciéndolas toda la vida, igual que ella me enseñó. Ahora, cuando mis nietos vienen a merendar, les pregunto qué quieren, y muchas veces responden: "Abuelo, ¿las manzanas esas que haces que huelen tan bien?". Y yo, encantado, me pongo a pelarlas y a prepararlas. Les gusta tanto ver cómo se hinchan en el horno, cómo la piel se arruga y empieza a salir ese jugo caramelizado, que a veces se sientan delante de la puerta del horno a mirarlas.
Lo mejor de este postre es que es de los que no fallan. Con pocas cosas, con fruta de temporada, con ese cariño que le pones, tienes un final de comida que parece de restaurante pero es de los de antes. Además, es sano, no empalaga y a los niños les encanta. Así que nada, poneos el delantal, que vamos a hacer un postre que es pura memoria.
Receta Manzana asada (4 personas)
Comensales
4 personas
Preparación
10m
Cocinado
40m
Tiempo Total
50m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Preparamos las manzanas
Lo primero, precalentamos el horno a 180°C, con calor arriba y abajo.
Lavamos bien las manzanas. Con el sacador de corazón o con un cuchillo, les quitamos el corazón, dejando un agujero que llegue casi hasta abajo pero sin atravesar la manzana. Con una cucharilla, agrandamos un poco el agujero para que quepa bien el relleno. Si queremos que queden más tiernas, podemos pelar la parte superior o hacer unos cortes en la piel alrededor para que no revienten.
2
Evitamos que se oxiden
Frotamos las manzanas con un poco de zumo de limón por dentro y por fuera para que no se pongan negras.
3
Preparamos el relleno
En un cuenco, mezclamos el azúcar con la canela. Si queremos añadir pasas o nueces, las incorporamos también.
4
Rellenamos las manzanas
Colocamos las manzanas en la bandeja de horno. Rellenamos cada una con la mezcla de azúcar y canela. Sobre el relleno, ponemos una nuez de mantequilla. Si tenemos canela en rama, podemos meter un trocito dentro también.
5
Horneamos
Metemos la bandeja en el horno a 180°C. Horneamos durante 30-40 minutos, dependiendo del tamaño de las manzanas y de lo tiernas que nos gusten. Estarán listas cuando estén blanditas al pincharlas con un palillo o un cuchillo, y la piel empiece a arrugarse.
Opcional: Si vemos que se doran mucho por fuera antes de que estén hechas por dentro, las tapamos con un trozo de papel de aluminio.
6
Servimos
acamos las manzanas del horno y las dejamos templar unos minutos. Las servimos en platos hondos o cuencos, con el jugo caramelizado que han soltado. Acompañamos con un chorrito de leche, nata, una bola de helado o un poco de yogur. En mi casa, las tomamos con un poco de leche fría, que es como las hacía mi madre.
Consejos Clave
Elegir bien las manzanas: No todas valen. Las reineta son las clásicas, aguantan bien el horno y tienen un punto ácido que contrasta con el azúcar. Las golden, fuji o gala también funcionan. Las manzanas muy harinosas se deshacen antes de tiempo.
No vaciar demasiado: Dejad un fondo de manzana en el agujero, si no, el relleno se sale y se desparrama por la bandeja. Tampoco pasa nada si se sale, que ese jugo caramelizado luego está riquísimo para mojar.
Cortes en la piel: Si hacéis un par de cortes alrededor de la parte superior, evitáis que revienten al hornearse. Yo a veces les hago un pequeño corte en la base para que no exploten.
Azúcar con moderación: La manzana ya es dulce. Con una cucharada por manzana es suficiente. Si las hacéis para niños, podéis poner menos.
El punto de cocción: A mí me gustan que estén tiernas pero enteras, que se puedan partir con la cuchara pero no deshechas. El tiempo depende del tamaño y del horno. Probad pinchando con un palillo.
Variaciones: Podéis ponerle un chorrito de ron o brandy en el relleno, o un poco de miel en lugar de azúcar. También podéis añadir frutos secos picados o incluso un poco de chocolate negro. Cada casa tiene su versión.
Unas manzanas asadas que son puro sabor a hogar, a domingo, a esos días en que el frío te pide un postre caliente que te reconforte. Cuando las saco del horno, con ese olor a canela que lo impregna todo, me acuerdo de mi madre, de la cocina de leña, de aquellos inviernos de cuando era niño. Y mis nietos, cuando las prueban, me dicen: "Abuelo, ¿por qué huelen tanto? Huelen a gloria". Y yo les digo que es el olor de las cosas bien hechas.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlas? ¿Qué manzana usasteis, reineta, golden o alguna otra? ¿Las acompañasteis con leche, con nata, con helado o a lo sencillo? ¿Les echasteis pasas, nueces, o las dejasteis solas con su azúcar y canela? Yo soy de las clásicas, pero cada vez me atrevo con alguna variación nueva.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un postre caliente y sencillo que sabe a recuerdos.
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