Una tarta Red Velvet de tres pisos presentada sobre una base de madera circular. Se aprecian capas alternas de bizcocho de color rojo vibrante y crema de queso blanca y suave. La parte superior está decorada con rosetones de crema dispuestos en círculo y el centro cubierto con migas de bizcocho rojo. El conjunto reposa sobre una mesa rústica con un fondo cálido.

8 de abril de 2026 //

Receta de Tarta Red Velvet

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Confieso que cuando mi nieta mayor me pidió una tarta red velvet para su cumpleaños, yo no sabía ni de qué me hablaba. "Abuelo, es la red velvet original, la de verdad", me dijo enseñándome una foto en el móvil. Roja, pensé. ¿Qué clase de tarta es roja? Yo estaba acostumbrado a los bizcochos de yogur, a las tartas de manzana. Pero ella insistió. Busqué recetas, pregunté en la pastelería del barrio, y después de dos intentos (el primero parecía un pastel red belbel, así lo llamábamos en casa hasta que aprendí a decirlo bien) conseguí esta tarta que ahora es la reina de sus cumpleaños. El secreto está en ese color tan llamativo, que viene del colorante, del suero de leche, y el frosting de queso, que es pecado.

Receta Pastel Red Velvet (10-12 personas)

Comensales

Comensales

10-12 Personas

Comensales

Preparación

10m

Comensales

Cocinado

50m

Comensales

Tiempo Total

1h


Utensilios

  • Dos moldes redondos de 20-22 cm (mejor desmontables)
  • Papel de horno
  • Un bol grande y uno mediano
  • Varillas manuales o batidora eléctrica
  • Una espátula
  • Un rallador fino (para el suero de leche no, pero para la ralladura de limón si la usas)
  • Una rejilla para enfriar

Red Velvet Ingredientes

Para el bizcocho:
  • 300 g de harina de trigo
  • 300 g de azúcar
  • 250 ml de suero de leche (buttermilk) (o 250 ml de leche entera con una cucharada de zumo de limón reposada 10 minutos)
  • 200 ml de aceite de girasol
  • 2 huevos grandes
  • 1 cucharada de colorante rojo (líquido o en pasta)
  • 1 cucharadita de bicarbonato
  • 1 cucharadita de vinagre blanco
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla
  • Una pizca de sal
Para el frosting de queso:
  • 300 g de queso crema (tipo Philadelphia, bien frío)
  • 150 g de mantequilla sin sal (a temperatura ambiente)
  • 300 g de azúcar glas (tamizado)
  • 1 cucharadita de esencia de vainilla

Paso a paso

1

Precalienta el horno

A 170°C. Engrasa los moldes y forra las bases con papel de horno.

2

Prepara el suero de leche

Si no tienes buttermilk, mezcla la leche con el zumo de limón y deja reposar 10 minutos hasta que espese ligeramente.

Mezcla los ingredientes secos, en un bol grande, tamiza la harina, el azúcar y la pizca de sal.

Mezcla los líquidos, en otro bol, bate los huevos, el aceite, el suero de leche, la vainilla y el colorante rojo hasta que esté todo integrado.

3

Une las dos mezclas

Vierte los líquidos sobre los secos y mezcla con la espátula hasta que quede una masa homogénea.

4

Añade el bicarbonato y el vinagre

En un vaso pequeño, mezcla el vinagre con el bicarbonato (hará espuma). Incorpóralo a la masa y remueve rápidamente.

5

Hornea

Reparte la masa entre los dos moldes. Hornea 30-35 minutos, hasta que al pinchar con un palillo salga limpio. Deja enfriar 10 minutos en los moldes, luego desmolda y pasa a una rejilla hasta que estén completamente fríos.

6

Prepara el frosting

Bate la mantequilla hasta que esté cremosa. Añade el azúcar glas poco a poco sin dejar de batir. Incorpora el queso crema y la vainilla, y bate solo hasta que se integre (no más, que si no se corta).

7

Monta la tarta

Coloca un bizcocho en una fuente, cubre con una capa generosa de frosting. Pon el segundo bizcocho encima y cubre toda la tarta con el resto del frosting. Alisa con la espátula.

8

Enfría

Mete la tarta en la nevera al menos 2-3 horas antes de servir. El frosting se asienta y los sabores se mezclan.

Consejos Clave

El colorante, que sea bueno, si usas uno barato, tendrás que echar medio bote. Mejor uno en pasta o líquido de calidad, con una cucharada es suficiente.

El suero de leche casero funciona, la mezcla de leche y limón no es exactamente igual, pero para casa va de perlas.

No mezcles el frosting de más, el queso crema se corta si lo batir demasiado. Cuando veas que está integrado, para.

Los bizcochos, bien fríos, si los montas calientes, el frosting se derrite y parece una sopa. Espera a que estén a temperatura ambiente, mejor después de un rato en la nevera.

El vinagre con bicarbonato, esa reacción química ayuda a que el bizcocho suba y quede esponjoso. No te asustes cuando veas burbujas.

Así que ya tienes la Red Velvet que tanto le gusta a mi nieta. No te voy a mentir, da un poco de respeto al principio por lo del colorante, pero el resultado merece la pena. Es una tarta que no es de todos los días, pero para un cumpleaños o una celebración especial, no falla. El contraste entre el bizcocho suave y el frosting de queso es una maravilla. Si te animas, cuéntame cómo te quedó.

¿Usaste colorante en pasta o líquido? ¿Se te mancharon las manos de rojo? A mí la primera vez parecía que había matado algo. Y si te gustó, comparte la receta con quien creas que merece un pedazo de terciopelo rojo.

abuelo antonio perfil

Crecí viendo mover la cuchara de madera en pucheros humeantes, aprendiendo que las cosas buenas llevan su tiempo y que el secreto de un buen plato está en el cariño con el que se prepara.

Antonio Ruiz

Las Recetas del abuelo

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