
15 de marzo de 2026 //
Receta de Merluza a la romana
La merluza a la romana… Este plato me lleva directamente a mi infancia, a la cocina de mi madre, a esos viernes de Cuaresma que ella preparaba pescado sí o sí. Mi madre era de las que decían: "Hijo, el pescado hay que comerlo con la mano de Dios". Y la merluza, que era la que más nos gustaba a mis hermanos y a mí, la hacía siempre así, rebozada con su harina, su huevo, bien doradita, crujiente por fuera y tierna por dentro.
Yo la he seguido haciendo toda la vida, igual que ella me enseñó. Y ahora, cuando mis nietos vienen a comer, a veces me dicen: "Abuelo, ¿haces la merluza esa que parece un filete empanado?". Y yo les explico que no es empanado, que es a la romana, que es otra cosa. El rebozado tiene que ser finito, suave, que se pegue al pescado sin apelmazarlo. Y ellos, que son de comer de todo, se la comen sin rechistar, mojando en el limón que tanto les gusta.
Lo mejor de este plato es lo sencillo que resulta. Con pocos ingredientes, con un pescado fresco y un buen aceite, tienes una comida de rechupete. En casa la suelo servir con una ensalada de tomate y cebolla, o con unas patatas fritas si es día de celebración. Pero sola, con su limón y un poco de pan para mojar, ya es un festín.
Así que nada, poneos el delantal, que hoy vamos a hacer una merluza a la romana como las de antes, de las que no fallan.
Receta Merluza a la romana (4 personas)
Comensales
4 personas
Preparación
20m
Cocinado
5m
Tiempo Total
25m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Preparamos el pescado
Secamos los lomos de merluza con papel de cocina para quitar el exceso de humedad. Si los lomos son muy grandes, los podemos cortar por la mitad para que sean más manejables. Los salamos ligeramente por ambos lados y los dejamos reposar unos minutos mientras preparamos el rebozado.
2
Preparamos el rebozado
En un plato hondo, batimos los dos huevos con una pizca de sal. En otro plato llano, ponemos la harina. Si queréis darle un toque especial, podéis añadir a la harina un ajo picado muy fino y un poco de perejil picado, como hacía yo alguna vez. Queda más sabroso.
3
Calentamos el aceite
En la sartén, ponemos abundante aceite (que cubra bien el fondo) y lo calentamos a fuego medio-alto. El aceite debe estar caliente pero no humeante.
4
Rebozamos el pescado
Pasamos cada lomo de merluza primero por la harina, sacudiendo el exceso. Luego lo sumergimos en el huevo batido, cubriéndolo bien por todos lados. Dejamos que escurre un poco el huevo sobrante.
5
Freímos con cuidado
Cuando el aceite esté caliente, vamos colocando los lomos en la sartén, sin amontonarlos. Freímos por un lado hasta que estén dorados (unos 2-3 minutos, dependiendo del grosor), luego les damos la vuelta con cuidado con la espumadera y freímos el otro lado hasta que también esté dorado.
6
Escurrimos
Retiramos los lomos de la sartén y los colocamos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
Servimos la merluza bien caliente, con un generoso chorrito de limón recién exprimido por encima. Acompañamos con una ensalada fresca, patatas fritas o simplemente con pan.
Consejos Clave
Pescado bien seco: Este es el truco principal. Si la merluza tiene humedad, el rebozado no se pega bien y se desprende al freír. Secad los lomos con papel de cocina antes de empezar.
Aceite caliente, pero no humeante: Si el aceite está poco caliente, el pescado absorbe aceite y queda grasiento. Si está muy caliente, se quema por fuera y queda crudo por dentro. Probad con un trocito de pan o con un poco de harina; cuando burbujee alrededor, está listo.
No amontonar en la sartén: Freír en tandas si hace falta. Si ponéis muchos lomos juntos, la temperatura del aceite baja y el pescado se empapa.
Harina y huevo justos: El rebozado debe ser fino, no una capa gruesa. Sacudid el exceso de harina y dejad que escurra el huevo sobrante.
Merluza fresca: Merece la pena. La merluza congelada suelta más agua al freírse y el resultado no es el mismo. Si usáis congelada, descongeladla bien y secadla mucho.
El limón, en el momento: No le echéis limón antes de freír, que se estropea. Siempre al final, recién exprimido, para que dé ese frescor tan rico.
Una merluza a la romana como la que me enseñó mi madre, que nunca falla y siempre gusta. Cuando la saco a la mesa, todavía me acuerdo de ella, moviendo la sartén con esa soltura que solo tienen las madres. Y mis nietos, que no la conocieron, se comen el pescado y me preguntan: "Abuelo, ¿tu madre hacía esto también?". Y yo les digo que sí, que lo hacía mejor que yo, y ellos no se lo creen.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerla? ¿Conseguisteis que el rebozado se pegara bien o se os desprendió? ¿Le echasteis ajo y perejil a la harina o la dejasteis sola? ¿La acompañasteis con ensalada, con patatas, o a lo sencillo con pan? Yo soy más de ensalada, que refresca, pero cada cual tiene su costumbre.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un pescado crujiente y tierno a la vez.
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