
23 de marzo de 2026 //
Receta de Pozole Mexicano
La primera vez que lo probé fue en casa de un amigo mexicano que mis nietos conocieron en la universidad. Se llamaba Javier, y un día nos invitó a comer a su casa. "Abuelo, vas a probar el pozole, es lo mejor de México", me dijo mi nieto. Yo pensaba que sería una sopa normal, pero cuando Javier sacó aquella olla humeante, con ese olor a maíz, a chile, a carne deshebrada… madre mía. Luego vinieron los platos con lechuga, rábano, cebolla, orégano, limón… Cada cual se armaba su plato como quería. Yo me puse a preguntar, y Javier me explicó que esto era cosa de fiesta, de celebración, que en México se come en bodas, cumpleaños y días especiales.
Desde aquel día, me empeñé en aprender. Le pedí la receta a Javier, él me la dio con sus secretos, y después de varias pruebas conseguí un pozole que ahora hago en casa cuando vienen todos los nietos. Les encanta prepararse su propio plato, echarle orégano, rábanos, un buen chorro de limón. Mi nieta pequeña dice que parece que estamos en un restaurante mexicano.
Lo bonito del pozole es que es un plato para compartir. La olla grande en el centro de la mesa, los acompañamientos alrededor, cada cual se sirve a su gusto. Es de esos platos que tardan en hacerse, pero cuando ves las caras de los tuyos, te das cuenta de que mereció la pena.
Receta Pozole Mexicano (6-8 personas)
Comensales
6-8 personas
Preparación
1h
Cocinado
3h
Tiempo Total
4h
Utensilios
Ingredientes
Para el pozole:
Para la salsa de chiles:
Para acompañar (cada cual se pone lo que quiera):
Instrucciones
1
El día antes: preparar el maíz
Poner el maíz pozolero en un bol grande con agua que lo cubra. Dejar en remojo toda la noche. Al día siguiente, escurrir y enjuagar bien.
2
En la olla grande
Poner el maíz remojado, la carne de cerdo (en trozos grandes), la cabeza de ajo entera, la cebolla pelada y sal al gusto. Cubrir con agua (unos 4-5 litros). Llevar a ebullición.
Cuando rompa a hervir, bajar el fuego a medio-bajo. Dejar cocer lentamente durante 2-3 horas. Ir desespumando la superficie de vez en cuando para que el caldo quede limpio.
3
Preparar la salsa de chiles
Quitar las semillas y venas a los chiles secos. Ponerlos en remojo con agua caliente durante 15 minutos hasta que se ablanden.
Escurrir los chiles y ponerlos en la licuadora con los ajos, la cebolla, un poco del agua de remojo y sal. Licuar hasta obtener una salsa suave.
En una sartén pequeña, calentar una cucharada de aceite. Verter la salsa de chiles y cocinar a fuego medio durante 5-6 minutos, removiendo. Añadir el orégano y dejar enfriar.
4
Pasadas 2-3 horas de cocción
Comprobar que el maíz ya ha "florecido" (los granos se han abierto como una flor pequeña). La carne debe estar tierna, que se desprenda del hueso.
Retirar la carne de la olla, desmenuzarla o trocearla, quitando los huesos. Devolver la carne desmenuzada a la olla.
Añadir la salsa de chiles a la olla y remover bien. Cocer 15-20 minutos más para que los sabores se integren. Probar de sal y rectificar.
5
Servir el pozole muy caliente en platos hondos
Cada comensal se sirve la carne y el maíz con caldo, y luego se añade lechuga, rábano, cebolla, orégano, limón al gusto. Las tostadas se parten para echar encima o para mojar.
Consejos Clave
El maíz necesita su tiempo: El maíz pozolero no es el maíz de palomitas ni el maíz común. Hay que remojarlo bien y cocerlo varias horas hasta que los granos se abran. Si no encontráis maíz especial, podéis usar maíz para pozole en conserva, que ya viene cocido, pero no es lo mismo.
Desespumar bien: Los primeros 20-30 minutos de cocción es importante retirar las impurezas que suben a la superficie. Así el caldo queda limpio y transparente.
Los chiles, sin semillas: Si no queréis que pique demasiado, quitad bien las semillas y las venas de los chiles. El sabor de los chiles guajillo y ancho es más aromático que picante, pero mejor regular al gusto.
La textura final: El pozole no es una sopa clara ni muy espesa. Tiene que tener cuerpo por el maíz y la carne, pero caldo suficiente para mojar las tostadas.
Acompañamientos en abundancia: En México, cada cual se sirve como quiere. Por eso, prepara muchos rábanos, mucha lechuga, cebolla y limones. Nunca sobran.
Un pozole mexicano como el que me enseñó Javier aquella tarde en su casa. Cuando lo preparo, siempre me acuerdo de él, de sus historias de México, de cómo me decía que el pozole se come con la familia y los amigos, que es un plato de abrazos. Y tiene razón. En mi casa, cuando saco la olla a la mesa, todos se sientan alrededor, se sirven, se ríen, se pasan los limones, piden más rábanos. Es una fiesta.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlo? ¿Conseguisteis que el maíz floreciera o tuvisteis que darle más tiempo? ¿Le echasteis los chiles que puse o usasteis otra mezcla? Yo a veces le pongo un chile pasilla para darle más color. ¿Qué acompañamientos os gustan más? En mi casa, las tostadas vuelan.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece una fiesta mexicana en su mesa.
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