
29 de enero de 2026 //
Receta de Pizza Margarita Casera
Yo no era mucho de hacer pizzas en casa, la verdad. Siempre pensaba que para eso estaban las pizzerías. Hasta que un día mi nieto me dijo: "Abuelo, ¿por qué no hacemos pizza en casa? La verdadera, la de Nápoles, no la de telepizza". Y yo, que soy de probar, me puse manos a la obra. La primera me salió más parecida a una torta de pan que a una pizza, pero con la práctica y algún que otro consejo de un amigo italiano que tengo, le cogí el truco.
Resulta que esta pizza tiene su historia. Cuentan que en 1889, un pizzero de Nápoles, Raffaele Esposito, quiso honrar a la reina Margarita de Saboya y creó una pizza con los colores de la bandera italiana: el rojo del tomate, el blanco de la mozzarella y el verde de la albahaca. Y desde entonces, se convirtió en la reina de las pizzas. Tanto es así que hasta hay una asociación que protege la receta auténtica, la Associazione Verace Pizza Napoletana, que dice cómo tiene que ser la masa, los ingredientes y hasta la forma de cocinarla.
La magia de esta pizza está en la masa: ligera, aireada, con esos bordes altos que llaman cornicione, que son los que luego muerdes y crujen. El tomate, fresco, sin cocer, que se pone crudo sobre la masa. La mozzarella, que tiene que ser de búfala si queremos ir a lo grande. Y la albahaca, que le da ese aroma que te transporta a Italia. Luego, todo esto se cuece en un horno muy caliente, en muy poco tiempo, para que la masa se hinche y quede tierna por dentro y crujiente por fuera.
En casa, claro, no tenemos un horno de leña a 400 grados, pero con un poco de maña y una piedra refractaria o incluso una bandeja bien caliente, podemos conseguir algo muy parecido. Mis nietos ahora me piden pizza Margarita para las cenas de los viernes, y yo, encantado, preparo la masa el día antes, la dejo fermentar despacio, y luego ellos me ayudan a estirarla y a poner los ingredientes. Es una fiesta.
Receta Pizza Margarita Casera (2-3 pizzas de 30 cm)
Comensales
2-3 pizzas de 30 cm
Preparación
24-48h
Cocinado
30m
Tiempo Total
24h 30m
Utensilios
Ingredientes
Para la masa:
Para la salsa y el topping:
Instrucciones
1
Preparar la masa (fermentación larga y fría - EL SECRETO)
Disuelve la levadura en el agua tibia. En un bol grande, mezcla la harina con la sal. Haz un hueco y vierte el agua con levadura. Mezcla hasta integrar.
Amasa en la encimera (o con amasadora con gancho) durante 15-20 minutos hasta obtener una masa suave, elástica y ligeramente pegajosa. Forma una bola. Coloca la bola en un bol engrasado, tapa con film y deja fermentar a temperatura ambiente (20-22°C) durante 2 horas.
Pasado ese tiempo, divide la masa en 2-3 bolas iguales (unos 250-270 g cada una), forma bolas tensas y colócalas en recipientes individuales con tapa. Refrigera durante 24-48 horas (fermentación en frío). Sácalas 2-3 horas antes de hornear para que lleguen a temperatura ambiente.
2
Preparar la salsa (cruda y simple)
Tritura los tomates San Marzano escurridos (con las manos o un tenedor) hasta obtener una textura irregular, no un puré fino. Añade una pizca de sal y un chorrito de aceite de oliva. Mezcla y reserva. No se cocina.
3
Precalentar el horno y la piedra
Coloca la piedra para pizza (o bandeja invertida) en el centro del horno. Precalienta al máximo posible (250-275°C) durante al menos 1 hora. El objetivo es que la piedra acumule calor radiante intenso.
4
Estirar la masa (¡Nunca con rodillo!)
Coloca una bola de masa sobre una superficie ligeramente enharinada. Con las puntas de los dedos, empieza a presionar desde el centro hacia fuera, dejando un borde (cornicione) de unos 2 cm sin tocar.
Levanta la masa y, con cuidado, deja que cuelgue sobre tus puños, estirándola suavemente por su propio peso y girándola. El objetivo es un disco de unos 30 cm, fino en el centro y con el borde grueso.
5
Montar la pizza (rápido y ligero)
Espolvorea la pala con un poco de sémola o harina para que no se pegue. Coloca la masa estirada sobre ella.
Extiende con una cuchara unas 3-4 cucharadas de salsa (poca, debe quedar ligera), dejando el borde limpio.
Distribuye los trozos de mozzarella escurrida. Añade unas hojas de albahaca fresca y un hilillo de aceite de oliva.
6
Hornear (el golpe de calor)
Abre el horno y desliza con decisión la pizza de la pala a la piedra caliente. Hornea durante 5-8 minutos, hasta que el borde esté alto, hinchado y con manchas oscuras (leopardado), y la base esté crujiente.
Si tu horno no tiene grill arriba, los últimos 1-2 minutos puedes subir la bandeja a una posición alta para dorar el queso.
7
Servir
Saca la pizza, añade unas hojas más de albahaca fresca (para el aroma), un último chorrito de aceite y sirve inmediatamente.
Consejos Clave
La paciencia con la masa es la regla de oro. Usar muy poca levadura y una fermentación larga y fría (24-48 h en nevera) es el único camino hacia una masa sabrosa, digerible y con alveolos (agujeros de aire) en el borde. La fermentación rápida con mucha levadura da una masa plana y con sabor a levadura. Saca la masa de la nevera 2-3 horas antes de hornear para que se relaje y estire fácilmente.
La harina y el horneado son la base. Usa harina de fuerza (W 250-300) o "00" específica para pizza. Una harina floja no soportará la hidratación o la fermentación larga. Precalienta la piedra u horno al máximo durante 1 hora. La pizza necesita ese shock térmico para subir rápidamente sin secarse. Si no tienes piedra, usa una bandeja de acero grueso invertida.
Estira con las manos, nunca con rodillo. El rodillo aplasta y destruye las burbujas de aire creadas durante la fermentación, que son las responsables del borde ligero y aireado (cornicione). Usa las yemas de los dedos y la gravedad para estirar suavemente, preservando ese preciado gas.
Menos es más con los toppings. La auténtica Margarita es austera. Usa poca salsa (extendida con el dorso de una cuchara), mozzarella de búfala o fior di latte bien escurrida (para no soltar agua) y albahaca fresca (parte antes y parte después del horno). Sobrecargarla la convertirá en un pan húmedo.
Maneja la temperatura y el tiempo con atención. Si tu horno no pasa de 250°C, hornea la pizza un poco más abajo (8-10 min) y luego usa la función grill durante los últimos 30-60 segundos para dorar la superficie. Observa y huele: el borde debe tener manchas de leopardo (marrón oscuro) y la base debe sonar hueca al golpearla.
Pues con esto, ya tenéis una pizza Margarita como la que honró a una reina. No os voy a engañar, la masa lleva su práctica. La primera vez que la hice, me quedó más dura que una suela de zapato. Pero con paciencia, con esa fermentación lenta que tanto ayuda, y con un horno bien caliente, veréis cómo os sale.
Mi consejo es que no os pongáis nerviosos al estirar la masa. Que sea con la punta de los dedos, sin apretar, dejando ese borde gordito que luego es la mejor parte. Y el tomate, que sea bueno, de esos que saben a verano, aunque sea de bote. La mozzarella, escurrida bien para que no suelte agua. Y al horno, con el fuego a tope, que la pizza no necesita mucho tiempo, solo el justo para que se infle y se dore.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacer masa casera o comprasteis la base hecha? La primera vez que la hice, la masa se me pegó a la bandeja y tuve que despegarla con una espátula en plan cirugía, pero luego aprendí a ponerle un poco de semolina. ¿La hicisteis con mozzarella de búfala o con la normal? ¿Os atrevisteis con el horno a tope o fuisteis más conservadores?
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece una pizza que sabe a Nápoles sin salir de casa.
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