
2 de abril de 2026 //
Receta de Torrijas
Mira, te voy a ser sincero: de pequeño no me gustaban las torrijas. Las veía ahí empapadas, blandengues, y yo era más de cosas crujientes. Pero un día mi madre, harta de que no las probara, me puso una recién hecha, doradita, con su canela y su azúcar todavía caliente. Le di un mordisco y… ¡zas! Se me cayó el mundo. Por dentro tiernas como un secreto, por fuera con ese crujido que hace feliz a cualquiera.
Desde entonces, las torrijas son mi perdición. Las hago en Cuaresma, las hago en cualquier domingo de lluvia, las hago cuando echo de menos a mi madre. Porque una torrija bien hecha es un abrazo con sabor a infancia.
Receta Torrijas Clásicas (4 personas)
Comensales
4 personas
Preparación
20m
Cocinado
25m
Tiempo Total
45m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Preparar la leche infusionada
Pon la leche en la cazuela con las ramas de canela, la corteza de limón y el azúcar. Calienta a fuego medio sin que llegue a hervir. Cuando empiece a soltar vapor, apaga, tapa y deja reposar 15 minutos para que tome sabor.
2
Remojar el pan
Cuela la leche para quitar la canela y la piel de limón. Vierte la leche tibia en una fuente. Pasa cada rebanada de pan por la leche, dejándola empaparse bien pero sin que se deshaga (unos 20-30 segundos por lado). Colócalas en la rejilla para que escurran un poco.
3
Batir los huevos
Casca los huevos en un plato hondo y bátelos con un tenedor hasta que estén bien mezclados.
4
Freír las torrijas
Calienta abundante aceite en la sartén a fuego medio-alto. Pasa cada rebanada por el huevo batido, cubriéndola bien por ambos lados, y fríela hasta que esté dorada. Un par de minutos por cada lado. Sácala con la espumadera y déjala sobre papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
5
Rebozar y servir
Aún calientes, pasa las torrijas por la mezcla de azúcar y canela. Se pueden comer templadas o frías. En mi casa vuelan en cuestión de minutos.
Consejos Clave
El pan, mejor del día anterior. Si está muy fresco, se deshace al mojarlo. Tiene que estar un poco duro para que aguante el empapado.
Leche caliente, no hirviendo. Si hierve, se corta y además el pan se empapa demasiado rápido. Con que esté bien caliente es suficiente.
No empapes de más. Si dejas el pan mucho rato en la leche, luego se rompe al freír. Ve probando.
Aceite caliente pero no humeante. Si humea, la torrija se quema por fuera y queda cruda por dentro. La temperatura justa cuando un trocito de pan empieza a burbujear.
Escurrir bien sobre papel. Así evitas que queden aceitosas. Nadie quiere una torrija que chorrea.
Así que ya sabes, si te apetece un dulce que huele a hogar y a recuerdos, estas torrijas son las que buscas. Yo las he hecho tantas veces que ya ni miro las cantidades, las hago con el corazón. Cuando las pruebes, cierra los ojos y viaja a esa cocina de antes, con la leche infusionándose y la canela flotando. ¿A que se te hace la boca agua?
Si te han salido bien (o si se te han deshecho, que también pasa), escríbelo abajo. Me encanta saber cómo os queda y si le habéis puesto vuestro toque. Y si te han gustado, compártelas con quien creas que necesita un capricho casero.
Descubre otras recetas
¡No te pierdas ninguna receta!
¡Únete a miles de suscriptores de recetas del abuelo y recibe nuestras mejores recetas cada semana!











Deja una respuesta