
17 de febrero de 2026 //
Receta de Pollo Teriyaki
El pollo teriyaki es de esos platos que te entran por los ojos y se te quedan en el corazón. Mira, en Japón tienen mucho ojo con el equilibrio de sabores, y este es un ejemplo perfecto. La palabra teriyaki viene de dos cosas: teri que significa "brillo" y yaki que es "asar a la parrilla". Y fíjate qué bien puesto el nombre, porque la salsa, al cocinarse, se carameliza y deja la carne con un brillo que enamora.
¿Que si siempre fue de pollo? Pues no. Originalmente el teriyaki se hacía con pescado, como el salmón o el atún, y también con carnes y verduras. Dicen que viene de la época Edo, cuando los cocineros japoneses empezaron a mezclar salsa de soja, mirin y azúcar para darle ese glaseado a los pescados a la parrilla. Y mira tú por dónde, el invento triunfó.
Lo bonito del teriyaki es la magia de cuando se carameliza. El azúcar se transforma, la salsa de soja le da ese punto umami que tanto me gusta, y el pollo queda envuelto en una capa brillante y un pelín pegajosa que te chupas los dedos. Lo mejor de todo es que hacerlo en casa es rapidísimo y facilísimo. Y te queda un plato con una pinta que parece sacado de un restaurante japonés de categoría. ¡Anímate a probarlo, que el abuelo Antonio no te engaña!
Receta Pollo Teriyaki (4 personas)
Comensales
4 raciones
Preparación
0m
Cocinado
25m
Tiempo Total
25m
Utensilios
Ingredientes
Para el pollo y la salsa teriyaki:
Para acompañar (opcional):
Instrucciones
1
Preparar el pollo
Si los filetes de pollo son muy gruesos, puedes partirlos horizontalmente para que tengan un grosor uniforme (unos 1-2 cm). Esto asegura una cocción homogénea. Sazona ligeramente el pollo con sal y pimienta (ten en cuenta que la salsa ya aporta bastante sal). Sécalo bien con papel de cocina.
2
Preparar la salsa teriyaki
En un bol mediano, mezcla la salsa de soja, el mirin, el sake (si lo usas) y el azúcar. Remueve bien hasta que el azúcar se disuelva por completo. Si usas ajo y jengibre, incorpóralos también.
3
Cocinar el pollo (primera fase)
Calienta un chorrito de aceite en la sartén antiadherente a fuego medio-alto. Cuando esté caliente, coloca los filetes de pollo en una sola capa. Cocina durante 4-5 minutos por cada lado, hasta que estén dorados y prácticamente cocinados por dentro (depende del grosor). No te preocupes si aún no están del todo hechos, terminarán de cocinarse con la salsa.
Retira el pollo de la sartén y resérvalo en un plato. Limpia la sartén con papel de cocina si es necesario.
4
Caramelizar con la salsa (segunda fase)
Vierte la salsa teriyaki en la sartén caliente. Lleva a ebullición y luego baja el fuego a medio. Cocina la salsa durante 2-3 minutos, removiendo, hasta que comience a espesar ligeramente y a burbujear.
Vuelve a colocar el pollo en la sartén, bañándolo con la salsa. Cocina a fuego medio-bajo durante 2-3 minutos más, girando el pollo con frecuencia para que se impregne bien de la salsa por todos lados. La salsa se irá espesando y caramelizando, cubriendo el pollo con ese brillo característico.
5
Servir
Retira el pollo de la sartén y córtalo en tiras o rodajas. Coloca el pollo sobre una cama de arroz blanco y rocía con el resto de la salsa de la sartén. Espolvorea con semillas de sésamo tostado y cebollino picado. Puedes acompañar con verduras salteadas o brócoli al vapor.
Consejos Clave
Elige el corte de pollo adecuado.
Los muslos deshuesados son más jugosos y perdonan mejor la cocción, quedando más tiernos. La pechuga también funciona, pero ten cuidado de no cocinarla en exceso para que no quede seca.
La salsa se puede ajustar a tu gusto.
Las proporciones de salsa de soja, mirin y azúcar no son inamovibles. Si prefieres un sabor más salado, añade más salsa de soja; si lo quieres más dulce, aumenta el azúcar o el mirin. El sake aporta profundidad, pero si no tienes, puedes omitirlo.
Controla el punto de caramelización.
La salsa se espesa y carameliza rápidamente una vez que el azúcar se calienta. No te alejes de la sartén cuando estés reduciendo la salsa, ya que puede pasar de perfecta a quemada en cuestión de segundos. El punto ideal es cuando burbujea y cubre el dorso de una cuchara.
No sobrecargues la sartén.
Cocina el pollo en una sola capa, sin amontonarlo. Si pones demasiadas piezas a la vez, la temperatura del aceite bajará y el pollo se cocerá en lugar de dorarse, perdiendo sabor y textura.
Para una salsa extra brillante y espesa (truco de restaurante).
Si quieres una salsa aún más brillante y que se adhiera mejor, puedes mezclar 1 cucharadita de maicena con 2 cucharadas de agua fría y añadirlo a la salsa al final de la cocción, removiendo hasta que espese.
Acompaña con arroz blanco sí o sí.
El arroz blanco cocido al vapor es el compañero perfecto del pollo teriyaki. Su neutralidad equilibra la intensidad de la salsa y absorbe ese exceso de jugo que no quieres perder.
La calidad de los ingredientes importa.
Para un auténtico sabor japonés, utiliza salsa de soja japonesa y mirin auténtico. El mirin es un vino de arroz dulce con bajo contenido alcohólico que aporta ese sabor característico que no se consigue con otros sustitutos.
¡Tu Pollo Teriyaki Casero, jugoso, brillante y con ese equilibrio perfecto entre dulce y salado, ya está listo para transportarte a un auténtico restaurante japonés! Este plato demuestra que con ingredientes sencillos y una técnica rápida se pueden conseguir resultados espectaculares. Perfecto para una cena entre semana o para sorprender a tus invitados con un sabor exótico y delicioso.
¿Te ha gustado esta receta? ¿Has utilizado jengibre y ajo o lo has dejado más tradicional? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios! Comparte una foto de tu plato terminado, si te atreviste a hacerlo con muslos de pollo o con otra proteína, o cómo lo acompañaste. Difunde este clásico japonés con todos los amantes de la cocina asiática y los sabores umami. Meshiagare! (¡Que aproveche!)
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