
13 de abril de 2026 //
Receta de Pollo con almendras
Hace años, mis nietos me llevaron a un restaurante chino que les encantaba. Yo, que soy más de cocido y fabada, pedí algo que me sonara: pollo con almendras. Cuando llegó, me sorprendió ver esos dados de pollo blanco, crujientes, con una salsa suave y almendras tostadas por encima. No tenía nada que ver con los guisos de pollo de toda la vida. Era ligero, pero sabroso, con ese punto dulce del vino y la salsa de soja. Me quedé con las ganas de saber cómo se hacía. Al terminar, llamé al camarero, que resultó ser el dueño, un señor chino muy simpático. Le pregunté si me podía dar alguna pista de la receta. Él se rió y me dijo: "Señor, no es complicado: el secreto está en marinar el pollo y freírlo dos veces". Llegué a casa, probé, fallé un par de veces, y al final saqué esta versión que ahora triunfa en mis cenas.
Este plato se come en China como parte de un menú familiar, acompañado de arroz blanco y quizás una sopa ligera. En Occidente, lo hemos adoptado como un clásico de los restaurantes chinos, perfecto para quienes no quieren picante ni sabores muy intensos. En mi casa, lo preparo cuando quiero variar las cenas de diario y sorprender a los míos con algo diferente. Mis nietos, que al principio desconfiaban de las almendras en un plato de pollo, ahora lo piden a menudo. La combinación del pollo tierno y crujiente, la salsa suave y el toque de las almendras tostadas es una auténtica delicia. Además, se hace en un momento, una vez que tienes todo listo.
Receta Pollo con salsa de Almendras (4 personas)
Comensales
4 Personas
Preparación
20m
Cocinado
20m
Tiempo Total
40m
Utensilios
Ingredientes
Para el pollo:
Para la salsa:
Para saltear:
Instrucciones
1
Marina el pollo
En el bol grande, pon los dados de pollo. Añade la clara de huevo, la salsa de soja, la maicena, la sal y la pimienta. Mezcla bien con las manos o con una cuchara, hasta que el pollo quede cubierto. Deja reposar en la nevera durante 30 minutos. Esto hace que la carne quede tierna y el rebozado crujiente.
2
Tuesta las almendras
Mientras se marina el pollo, pon las almendras en una sartén pequeña sin aceite a fuego medio. Tuéstalas un par de minutos, removiendo, hasta que estén doradas (cuidado que se queman rápido). Retíralas a un plato y reserva.
3
Fríe el pollo
En la sartén honda o wok, calienta el aceite a fuego medio-alto. Cuando esté caliente (pero no humeante), añade el pollo en tandas, sin amontonar. Fríelo hasta que esté dorado y crujiente (unos 3-4 minutos por tanda). Sácalo con la espumadera y ponlo sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
4
Prepara la salsa
Mientras se fríe el pollo, mezcla en el bol pequeño el caldo, la salsa de soja, el vinagre y el azúcar. Reserva.
5
Saltea el aromático
En la misma sartén donde freíste el pollo, retira casi todo el aceite (deja solo una cucharada). A fuego medio, añade el ajo laminado y el jengibre picado. Saltéalos un minuto, hasta que suelten su aroma. Si usas pimiento, añádelo ahora.
6
Prepara la salsa y el pollo
Vierte la mezcla líquida de la salsa en la sartén. Lleva a ebullición, luego baja el fuego. Añade la maicena disuelta y remueve hasta que la salsa espese ligeramente (unos 30 segundos).
7
Mezcla todo
Incorpora el pollo frito a la sartén y mezcla bien para que se impregne de la salsa. Cocina todo junto un minuto más, removiendo. Añade las almendras tostadas y mezcla suavemente.
8
Sirve
Pasa el pollo con almendras a una fuente. Espolvorea con la cebolleta picada (y, si quieres, unas semillas de sésamo). Acompaña con arroz blanco recién hecho.
Consejos Clave
El marinado con clara de huevo es fundamental, este es el truco que me enseñó el dueño del restaurante. La clara de huevo y la maicena crean una capa que protege el pollo y lo mantiene jugoso por dentro y crujiente por fuera.
No frías todo el pollo de una vez, si pones demasiadas piezas en la sartén, la temperatura del aceite baja y el pollo se empapa en lugar de dorarse. Fríe en dos o tres tandas.
Las almendras, a fuego bajo, se tuestan en un momento. Vigílalas porque pasan de doradas a quemadas en cuestión de segundos.
La salsa debe espesar, pero no demasiado, si te pasas con la maicena, parece una gelatina. Si ves que queda muy espesa, añade un poco de agua o caldo; si muy líquida, un poco más de maicena disuelta.
Sirve inmediatamente, el pollo con almendras pierde su textura crujiente si se enfría o reposa mucho tiempo. Prepara el arroz blanco justo antes de terminar el plato.
Ya tienes un pollo con almendras como el de los restaurantes chinos, pero hecho en casa y con ingredientes que puedes encontrar en cualquier supermercado. La primera vez que lo hice, me equivoqué con el punto del aceite y el pollo me quedó un poco duro. Pero después de un par de pruebas, le cogí el truco. Ahora, cada vez que lo preparo, mis nietos dicen: "¡Abuelo, hoy cena china!". Y la verdad, es un gusto ver cómo disfrutan.
Si te animaste a hacerlo, cuéntame cómo te quedó. ¿Se te pegó el rebozado o salió crujiente? ¿Le echaste el pimiento para darle color? En mi casa, a veces le ponemos también un poco de cebolla en tiras, y queda estupendo. Y si te gustó, comparte la receta con quien creas que merece un viaje a China sin salir de casa.
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