
21 de febrero de 2026 //
Receta de Pollo al limón chino
Este plato me trae un recuerdo muy gracioso. La primera vez que mis nietos me llevaron a un restaurante chino, yo iba un poco reticente, la verdad. "¿Pero esto qué es? ¿Arroz tres delicias? ¿pollo al limón chino?", pensaba yo. Pero ellos insistieron: "Abuelo, confía, te va a encantar".
Y cuál fue mi sorpresa cuando probé el pollo al limon al estilo chino. Ese contraste entre el crujiente del pollo rebozado y la salsa agridulce, con ese aroma tan rico a limón... ¡Me chiflé! Desde ese día, me propuse sacar la receta en casa con pechuga de pollo al limón. Probé varias veces, la primera me quedó un pegote que ni te cuento, pero con paciencia y probaturas, al final le di al clavo.
Lo bueno de este plato es que parece de restaurante pero se hace en un periquete. El pollo queda tierno por dentro, crujiente por fuera, y la salsa tiene ese punto justo entre ácido y dulce que engancha. Mis nietos, cuando vienen a cenar, ya me lo piden: "Abuelo, ¿haces tu pollo al limon chino?". Y yo encantado, porque verlos comer con esa cara de felicidad no lo paga nada. Así que poneos el delantal, que nos vamos a China sin salir de casa.
Receta Pechuga de Pollo al Limón (4 personas)
Comensales
4 raciones
Preparación
20m
Cocinado
25m
Tiempo Total
45m
Utensilios
Ingredientes pollo al limón
Para el pollo:
Para la salsa de limón:
Para acompañar:
Paso a paso
1
Preparamos el pollo
Cortamos las pechugas en tiras o dados, del tamaño de un bocado. Salpimentamos al gusto.
Marinado rápido, en un bol, batimos el huevo. Añadimos el pollo y mezclamos bien para que se empape. Dejamos reposar 10 minutos mientras preparamos el resto.
2
Preparamos la salsa
En un cazo, ponemos el agua, el zumo de limón, la ralladura, el azúcar, el vinagre y la pizca de sal. Llevamos a ebullición. Cuando rompa a hervir, añadimos la maicena disuelta y removemos sin parar hasta que espese. Debe quedar como una crema ligera, que cubra la cuchara. Probamos y ajustamos de azúcar si está muy ácido. Reservamos.
3
Rebozamos el pollo
En un plato hondo, mezclamos las dos harinas (la normal y la maicena). Vamos pasando las tiras de pollo escurridas (del huevo) por la mezcla de harinas, asegurándonos de que queden bien cubiertas. Sacudimos el exceso.
4
Freímos el pollo
En la sartén o wok, calentamos abundante aceite. Cuando esté bien caliente (pero no humeante), freímos el pollo en tandas, sin amontonar. Dejamos que se dore por un lado, le damos la vuelta y que se dore por el otro. Unos 3-4 minutos en total, hasta que esté dorado y crujiente. Sacamos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de aceite.
5
Emplatamos
En una fuente, ponemos una cama de arroz blanco. Colocamos el pollo frito encima. Regamos con la salsa de limón caliente, generosamente. Espolvoreamos con semillas de sésamo y un poco de cebollino picado si queremos darle color.
Servimos inmediatamente, que el pollo pierde el crujiente si espera. El arroz blanco es el mejor compañero para esta salsa.
Consejos Clave
El punto de la fritura: El aceite tiene que estar caliente pero no humeante. Si está poco caliente, el pollo absorbe aceite y queda grasiento. Si está demasiado caliente, se quema por fuera y queda crudo por dentro. Probad con un trocito de pollo, cuando burbujee alrededor, está listo.
No amontonar en la sartén: Freír en tandas es importante. Si echáis mucho pollo de golpe, la temperatura del aceite baja y el rebozado se empapa.
El espesor de la salsa: La salsa debe espesar lo justo para cubrir el pollo sin ser un pegote. Si os queda muy líquida, añadid un poquito más de maicena disuelta; si muy espesa, un chorrito de agua. Vosotros sois los dueños.
La ralladura, con cuidado: Solo la parte amarilla del limón, que la blanca amarga un montón. Un pelador de patatas va genial para sacar tiras finas sin lo blanco.
El azúcar, al gusto: Hay quien prefiere la salsa más ácida, quien más dulce. Probadla y ajustad. La primera vez seguid la receta, y luego ya le dais vuestro toque.
Preparación en paralelo: Mientras freís el pollo, podéis tener la salsa calentándose a fuego muy bajo. Así cuando el pollo esté listo, todo va caliente a la mesa.
Ahí tenéis un pollo al limón que no tiene nada que envidiar al del restaurante chino de la esquina. Cuando lo probéis, entenderéis por qué mis nietos me lo piden tanto. Ese contraste entre el crujiente y la salsita, ese aroma a limón que llena la cocina... Es pura magia.
Ahora contadme, ¿os animasteis a prepararlo? ¿Conseguisteis el punto crujiente o se os reblandeció? ¿Os gustó la salsa más ácida o más dulce? ¿Qué tal el maridaje con el arroz blanco? Dejadme un comentario, que yo leo todos y me encanta saber cómo cocinan por esas casas.
Y si os ha gustado esta receta, compartidla con quien creáis que merece un viaje a China sin salir de casa. La cocina no tiene fronteras, y menos cuando está hecha con cariño.

Crecí viendo mover la cuchara de madera en pucheros humeantes, aprendiendo que las cosas buenas llevan su tiempo y que el secreto de un buen plato está en el cariño con el que se prepara.
Antonio Ruiz
Las Recetas del abuelo
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