
17 de marzo de 2026 //
Receta de Macarrones con queso
Ay, esta receta tiene su aquel. Veréis, mi nieta mayor se fue a estudiar a Estados Unidos unos años. Cuando volvió por vacaciones, me dijo: "Abuelo, te tengo que enseñar a hacer un plato que me volvía loca allí. Los macarrones con queso. Pero no los de cajetilla, eh. Los de verdad, los que hacen en las casas". Yo puse cara de no saber muy bien qué esperar. ¿Macarrones con queso? Pero si eso ya lo hacíamos aquí, la pasta gratinada de toda la vida.
Pero cuando ella se puso el delantal y empezó a hacer su versión, con esa mezcla de quesos, con esa bechamel que no es bechamel sino una salsa cremosa que se hacía con leche evaporada y queso cheddar, y luego lo metió al horno con más queso por encima hasta que gratinó… madre mía. Cuando lo probamos, hasta mi mujer, que es más de guisos tradicionales, dijo: "Esto sí que está bueno".
Desde aquel día, los macarrones con queso se han quedado en casa. Mis nietos los piden para los cumpleaños, para las comidas rápidas, para cuando quieren un plato que les sepa a fiesta. Y yo, que al principio era un poco reacio, ahora los hago con orgullo. Eso sí, siempre con mis toques: un poco de nuez moscada, un punto de pimienta, y si me apuro, unos taquitos de jamón o bacon crujiente por encima.
Lo mejor de este plato es que es un abrazo en forma de pasta. Es cremoso, es reconfortante, y a los niños les encanta. Además, es muy versátil: lo podéis hacer solo con queso cheddar, o mezclar varios, añadirle bacon, verduras, o incluso un poco de picante si os gusta. Y siempre, siempre, triunfa.
Así que nada, poneos el delantal, que hoy vamos a hacer unos macarrones con queso como los que pidió mi nieta.
Receta Macarrones con queso (4-6 personas)
Comensales
4-6 personas
Preparación
10m
Cocinado
30m
Tiempo Total
40m
Utensilios
Ingredientes
Para la pasta:
Para la salsa de queso:
Para el gratinado (opcional):
Instrucciones
1
Precalentamos el horno
a 200°C, con calor arriba y abajo (o con el grill si lo tenéis).
2
Cocinamos la pasta
En la olla grande, ponemos abundante agua con sal. Cuando hierva, echamos los macarrones y los cocemos el tiempo que indique el paquete, pero siempre un minuto menos porque luego terminarán de hacerse en el horno. Los escurrimos y reservamos.
3
Preparamos la salsa bechamel (base)
En la cazuela mediana, derretimos la mantequilla a fuego medio. Añadimos la harina de golpe y removemos con las varillas durante 2-3 minutos, para que se cocine y pierda el sabor a crudo.
Vertemos la leche poco a poco, sin dejar de remover con las varillas, hasta que espese y quede una crema lisa y brillante. Añadimos la mostaza (si la usamos), la nuez moscada, la sal y la pimienta. Probamos y rectificamos.
4
Fundimos los quesos
Bajamos el fuego al mínimo. Añadimos el queso cheddar y la mozzarella (o gouda) poco a poco, removiendo hasta que estén completamente fundidos e integrados. La salsa debe quedar cremosa y sedosa. Si queda muy espesa, añadimos un poco más de leche; si muy líquida, dejamos que espese un minuto más.
5
Mezclamos con la pasta
En un bol grande, mezclamos los macarrones cocidos con la salsa de queso, removiendo bien para que se impregnen todos.
6
Montamos la fuente
Vertemos la mezcla en la fuente de horno, extendiéndola de manera uniforme. Espolvoreamos la superficie con el queso parmesano rallado y, si queremos un toque crujiente, con un poco de pan rallado o bacon en taquitos.
7
Gratinamos
Metemos la fuente en el horno a 200°C durante 10-15 minutos, hasta que la superficie esté dorada y burbujeante. Si usamos el grill, vigilamos que no se queme.
Sacamos del horno y dejamos reposar 5 minutos antes de servir. Así se asienta y no quema al comer.
Consejos Clave
Queso de calidad: Para que la salsa quede cremosa y sabrosa, usad quesos que fundan bien. El cheddar es el clásico, pero podéis mezclarlo con gouda, emmental, mozzarella o incluso un poco de queso azul si os gusta el punto fuerte. Evitad los quesos fundidos en lonchas, que no tienen la misma textura.
La salsa, en su punto: La salsa de queso debe quedar cremosa pero no líquida. Si está muy espesa, añadid un poco de leche; si muy líquida, dejad que reduzca un minuto más. Recordad que luego en el horno espesa un poco más.
Pasta al dente: Cocinad la pasta un minuto menos de lo que indica el paquete, porque luego en el horno termina de hacerse. Si la pasáis mucho, quedará blanda y se deshará.
Mostaza, un truco secreto: Una cucharadita de mostaza de Dijon no le da sabor a mostaza, pero realza el sabor del queso y le da un puntito ácido muy rico. Probadlo, no os arrepentiréis.
Gratinado personalizado: Si os gusta más crujiente, espolvoread un poco de pan rallado mezclado con queso por encima antes de gratinar. Queda una costra que es pecado.
Variaciones: Podéis añadir bacon crujiente, jamón en taquitos, espinacas salteadas, champiñones, o incluso un poco de pimiento asado. Cada vez que lo hagáis, podéis cambiar el relleno.
Unos macarrones con queso como los que mi nieta aprendió en Estados Unidos, pero con el cariño de la cocina de toda la vida. Cuando los saquéis del horno, con ese queso gratinado burbujeando y ese olor que llena la casa, veréis cómo los más pequeños (y los no tan pequeños) se acercan con la cuchara en la mano.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlos? ¿Qué quesos usasteis? ¿Les echasteis bacon o los dejasteis sencillos? ¿Conseguisteis esa cremosidad perfecta o la salsa os quedó un poco líquida? Yo la primera vez me pasé con la leche y tuve que dejarla reducir un buen rato, pero al final salió.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un plato que sabe a abrazo.
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