
Receta de Lasaña de calabacín
Resulta que hace unos años, mi cuñada se puso a dieta y dejó la pasta. “Abuelo, ya no puedo comer tus lasañas”, me decía con pena. Y yo, que no me rindo fácil, me puse a pensar cómo darle ese mismo gusto sin los láminas de pasta. Probé con berenjena, con calabaza, hasta que un día se me ocurrió el calabacín. Lo corté finito, lo puse en capas, lo cubrí con bechamel, carne, tomate y queso… y cuando lo saqué del horno, no daba crédito. Estaba igual de jugoso, igual de sabroso, pero más ligero.
Desde entonces, esta lasaña se ha convertido en la favorita de los que vigilan la línea y también de los que no. Porque el calabacín, cuando se hornea con el relleno, se vuelve tierno y casi se funde con la bechamel. No sabes que estás comiendo verdura, solo notas ese bocado cremoso y reconfortante.
Lo mejor es que admite todo tipo de rellenos: carne, pollo, atún, verduras salteadas… Yo os voy a dar la que más éxito tiene en mi casa, la de carne picada con tomate. Pero luego cada cual que le ponga su sello.
Así que poneos el delantal, que vamos a hacer una lasaña que parece pecado pero casi no lo es.
Receta Lasaña de calabacín (6-8 personas)
Comensales
4-6 personas
Preparación
45m
Cocinado
30m
Tiempo Total
1h 15m
Utensilios
Ingredientes
Para las láminas de calabacín:
Para el relleno de carne:
Para la bechamel:
Para el gratinado:
Instrucciones
1
Preparamos los calabacines
Lavamos los calabacines y los cortamos en láminas finas a lo largo, de unos 2-3 milímetros de grosor. Si tenéis mandolina, mejor; si no, con un cuchillo bien afilado y paciencia. Las láminas no deben ser demasiado finas que se rompan, ni demasiado gruesas que queden duras.
2
Secamos las láminas
Colocamos las láminas sobre papel de cocina, las espolvoreamos ligeramente con sal y las dejamos reposar 10-15 minutos para que suelten el exceso de agua. Luego las secamos bien con papel. Si no lo hacéis, la lasaña soltará mucho líquido y quedará aguada.
Precalentamos el horno a 180°C, con calor arriba y abajo.
3
Hacemos el relleno de carne
En la sartén grande, ponemos un chorro de aceite. Picamos finamente la cebolla, el pimiento y los ajos, y los pochamos a fuego medio hasta que estén blanditos. Añadimos la carne picada, subimos un poco el fuego y la cocinamos hasta que se dore, desmenuzándola bien con la cuchara de madera. Si usamos vino, lo echamos ahora y dejamos que evapore. Incorporamos la salsa de tomate, salpimentamos, añadimos la albahaca y dejamos cocer 10-15 minutos a fuego bajo. Reservamos.
4
Preparamos la bechamel
En un cazo, derretimos la mantequilla a fuego medio. Añadimos la harina de golpe y removemos con las varillas durante un par de minutos, sin que se queme. Vertemos la leche caliente poco a poco, sin dejar de remover, hasta que espese y quede una crema lisa. Añadimos sal, pimienta blanca y nuez moscada. Si queda muy espesa, añadid un poco más de leche; si muy líquida, dejad que cueza un minuto más. Reservamos.
5
Montamos la lasaña
En la fuente de horno, extendemos una fina capa de bechamel en el fondo. Colocamos una primera capa de láminas de calabacín, cubriendo toda la base. Sobre ellas, ponemos una capa del relleno de carne. Cubrimos con bechamel y espolvoreamos un poco de queso rallado. Repetimos las capas (calabacín, carne, bechamel, queso) hasta terminar con una capa de calabacín. La última capa será de bechamel y queso generoso para que gratine bien.
6
Al horno
Metemos la fuente en el horno, a 180°C, durante 25-30 minutos. Los últimos 5 minutos podemos subir la temperatura a 200°C o poner el grill para que la superficie quede dorada y crujiente.
Reposo, sacamos del horno y dejamos reposar 10 minutos antes de cortar. Este paso es importante para que se asienten las capas y no se desmorone al servir.
Consejos Clave
Cortad los calabacines finos pero no papel: Si son demasiado finos, se rompen al manipularlos; si muy gruesos, quedan duros. El punto justo es como un par de monedas de grosor.
Secad bien las láminas: El calabacín suelta mucha agua al hornearse. Si no lo secáis después de la sal, la lasaña se encharca y no liga bien.
Bechamel ni muy espesa ni muy líquida: La bechamel es la que une todas las capas. Debe tener la consistencia de una crema suave que se extienda pero no se escurra.
No escatiméis en capas: La gracia está en alternar bien las capas para que cada bocado tenga un poco de todo.
Reposo obligatorio: La lasaña recién salida del horno es un volcán. Dejadla reposar 10 minutos, así se compacta y podéis cortar porciones limpias.
Variaciones: Podéis hacerla vegetariana sustituyendo la carne por espinacas salteadas, champiñones o una mezcla de verduras. También podéis usar pollo picado o atún.
Una lasaña de calabacín que es pura gloria y encima más ligera que la de pasta. La primera vez que la hice, mi cuñada, la que había dejado la pasta, se comió dos raciones y dijo: “Abuelo, esto sí que es inventar”. Y yo me quedé tan contento.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerla? ¿Conseguisteis laminar bien los calabacines o se os rompieron? ¿Qué relleno le pusisteis, carne, atún o verduras? ¿Os atrevisteis con la bechamel o usasteis la de bote? Yo soy de hacerla en casa, que no es nada del otro mundo y gana mucho.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece una lasaña más sana pero igual de sabrosa.
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