
3 de marzo de 2026 //
Receta de Arepas Venezolanas
Esto sí que fue un descubrimiento. Veréis, hace unos años se mudó al lado de mi casa una familia venezolana. Doña Carmen, la abuela, era un primor. Un día me llamó desde el jardín: "Antonio, ven a merendar, que he hecho arepas". Yo no sabía ni lo que era, pero fui. Y allí estaban, esas tortitas redondas, doraditas, crujientes por fuera y blanditas por dentro, con un agujero en medio que ella rellenó con queso blanco desmenuzado. Le di un mordisco y me quedé con los ojos como platos. "Doña Carmen, ¿qué es esto?", le pregunté. Y ella se rió: "Esto, Antonio, es nuestra comida de todos los días. Arepas, así de sencillas".
Desde aquella tarde, me volví un poco venezolano. Doña Carmen me enseñó a hacerlas, a entender la masa, a saber cuándo están en su punto. Y ahora, en mi casa, las arepas han venido para quedarse. Mis nietos las piden para merendar, las rellenamos de todo lo que se nos ocurre, y siempre triunfan.
Lo bonito de las arepas es que son la base de un mundo de posibilidades. La masa se hace con harina de maíz precocida, agua y sal. Nada más. Luego las puedes cocinar a la plancha, fritas, al horno. Y el relleno… ¡madre mía! Desde el clásico queso blanco, hasta carne mechada, pollo desmenuzado, aguacate, jamón, huevo, lo que te pida el cuerpo. Cada bocado es un viaje a Venezuela.
Así que nada, poneos el delantal, que hoy nos vamos a la cocina de doña Carmen.
Receta Arepas Venezolanas (4-6 personas)
Comensales
4-6 personas
Preparación
30m
Cocinado
10m
Tiempo Total
40m
Utensilios
Ingredientes
Para rellenar (sugerencias):
Instrucciones
1
Preparamos la masa
En el bol grande, echamos la harina de maíz y la sal. Añadimos el agua tibia poco a poco, removiendo con la cuchara de madera. Dejamos reposar un minuto para que la harina absorba bien el líquido.
2
Amasamos con las manos
Cuando la masa haya absorbido el agua, empezamos a amasar con las manos hasta obtener una masa suave, homogénea, que no se pegue en los dedos. Si está muy seca, añadimos un poco más de agua; si está muy húmeda, un poco más de harina. Debe tener la consistencia de una plastilina blanda.
Dejamos reposar la masa, cubrimos el bol con un paño y dejamos reposar la masa unos 5-10 minutos. Esto hace que se hidrate bien y sea más manejable.
3
Formamos las arepas
Con las manos ligeramente humedecidas (para que no se pegue), tomamos porciones de masa del tamaño de una pelota de golf o un poco más grandes, según el tamaño que queramos. Las aplastamos dando forma de discos redondos y gruesos, de unos 1-2 cm de grosor. Si queremos que queden perfectamente redondas, podemos usar un aro o un cortador de empanadas.
4
Cocinamos a la plancha
Calentamos la plancha o sartén a fuego medio-alto, con un chorrito de aceite (apenas una cucharada, repartido con un papel de cocina para engrasar la superficie). Colocamos las arepas sin amontonar. Las cocinamos durante 5-7 minutos por cada lado, hasta que estén doradas y la corteza esté firme. Si vemos que se doran muy rápido, bajamos el fuego.
5
Comprobamos el punto
Para saber si están cocidas, presionamos con el dedo o pinchamos con un tenedor; deben estar firmes por fuera pero ligeramente blanditas al tacto (luego se terminarán de cocer con el calor residual). Si queremos un punto más crujiente, podemos dejarlas unos minutos más.
6
Opcional - horneado final
Doña Carmen me enseñó que, para que queden más esponjosas por dentro, se pueden meter las arepas ya doradas en el horno a 180°C durante 5-10 minutos. Eso les da ese punto perfecto: crujientes por fuera y suaves por dentro.
7
Abrimos y rellenamos
Con un cuchillo, hacemos un corte en el borde de la arepa, como si fuera un bolsillo, o la partimos por la mitad con cuidado. Rellenamos al gusto: queso blanco, carne mechada, pollo, aguacate, lo que más os apetezca.
Las arepas se disfrutan recién hechas, calientes, con el relleno que hayamos elegido. En mi casa las servimos con una salsita de ají (si nos atrevemos) o simplemente con un chorrito de aceite de oliva.
Consejos Clave
La harina es la que es: Para que las arepas salgan auténticas, necesitáis harina de maíz precocida. La marca más conocida es P.A.N., pero hay otras. No uséis harina de maíz normal, que no liga igual.
El agua tibia: Ayuda a que la masa se hidrate mejor y quede más manejable. Si usáis agua fría, la masa puede quedar más dura.
La masa no debe agrietarse: Cuando forméis la arepa, los bordes no deben agrietarse. Si se agrieta, está seca; añadid un poco más de agua y amasad de nuevo.
Grosor uniforme: Que las arepas tengan el mismo grosor para que se hagan por igual. No las aplastéis demasiado, que luego no se abren bien.
Fuego medio: No las hagáis con fuego muy fuerte, que se queman por fuera y quedan crudas por dentro. La paciencia es la clave.
Congelar: Las arepas ya cocidas se pueden congelar. Luego solo hay que calentarlas a la plancha o al horno y rellenarlas. Es un recurso fantástico para tener siempre un bocado listo.
Pues ya está, ahí las tenéis. Unas arepas venezolanas como las que me enseñó mi vecina doña Carmen. Cuando las probéis, entenderéis por qué en Venezuela las comen a todas horas, con cualquier cosa, en cualquier lugar. Son la comida más humilde y la más versátil que he conocido.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlas? ¿Conseguisteis el punto de la masa o tuvisteis que rectificar? ¿Las rellenasteis con queso, con carne, o con lo que teníais por casa? Yo las primeras veces me quedaban muy duras, pero con la práctica aprendí que la masa tiene que ser suave, casi como la plastilina.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un bocado de Venezuela en su cocina.
Descubre otras recetas
¡No te pierdas ninguna receta!
¡Únete a miles de suscriptores de recetas del abuelo y recibe nuestras mejores recetas cada semana!









Deja una respuesta