Un plato blanco hondo con una generosa ración de spaghetti bañados en salsa pesto de albahaca verde vibrante. La pasta está coronada con piñones tostados, lascas finas de queso parmesano y hojas de albahaca fresca. Al fondo, se aprecia un ambiente rústico con un cuenco de madera lleno de piñones, un trozo de queso parmesano, un mortero con albahaca y una aceitera sobre una mesa de madera oscura.

22 de abril de 2026 //

Receta de Espaguetis al pesto

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Confieso que durante muchos años el pesto me daba respeto. Eso de mezclar albahaca, piñones, ajo y queso crudo me parecía una rareza. Pero un día, en un viaje a Italia con mis amigos del barrio, un camarero nos trajo una fuente de espaguetis al pesto (aunque allí los llamaban trenette) con una salsa verde que olía a gloria. Yo pregunté qué era, y él dijo: "Pesto alla genovese, signore". Lo probé, y madre mía. La pasta estaba perfecta, la salsa cremosa, con ese sabor intenso a albahaca que no era pesado. Le pedí la receta, y entre señas y palabras a medias, me la aprendí. Esa pastas al pesto las he repetido cientos de veces. Ahora, en mi casa, el espagueti con salsa pesto es el rey de los días de calor, cuando no apetece encender los fogones mucho rato. Mis nietos lo piden cada vez que ven albahaca fresca en el mercado.

Este plato se come en toda Italia, pero sobre todo en la región de Liguria, de donde es originario. Allí lo sirven con trofie o trenette, pero en casa yo uso spaghetti, que es lo que siempre tengo. Es perfecto para una comida rápida entre semana, para una cena ligera de verano, o para llevar a la playa en un táper. En mi casa, lo preparamos cuando la albahaca del jardín está en su punto, y siempre triunfa. Lo mejor es que no necesita cocción (solo la pasta) y se hace en el tiempo de hervir el agua.

Receta Spaghetti Con Pesto (4 personas)

Comensales

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4 Personas

Comensales

Preparación

10m

Comensales

Cocinado

10m

Comensales

Tiempo Total

20m


Utensilios

  • Una olla grande para la pasta
  • Un mortero de piedra (mejor, pero si no, un procesador de alimentos o batidora de vaso)
  • Un bol grande (para mezclar)
  • Un cuchillo afilado y una tabla de cortar
  • Un escurridor o colador
  • Opcional: un rallador para el queso

Ingredientes

Para el pesto (versión tradicional en mortero):
  • 60 g de hojas frescas de albahaca (solo las hojas, sin tallos)
  • 1 diente de ajo (pequeño)
  • 30 g de piñones (o nueces, si no encuentras)
  • 60 g de queso parmesano rallado
  • 30 g de queso pecorino (opcional, pero más auténtico)
  • 100 ml de aceite de oliva virgen extra (de calidad, que se note)
  • Una pizca de sal gruesa
Para la pasta:
  • 400 g de spaghetti (o de la pasta larga que tengas)
  • Sal para el agua de cocción

Instrucciones

1

Prepara la albahaca

Lava las hojas de albahaca y sécalas bien con papel de cocina. Es importante que no tengan agua, porque si no, el pesto se oxida y se vuelve oscuro. Reserva.

2

Prepara el mortero

Si usas mortero, pon el diente de ajo pelado con una pizca de sal gruesa. Machaca hasta que se convierta en pasta. Añade los piñones y machaca de nuevo. Incorpora las hojas de albahaca poco a poco, majando contra las paredes del mortero, no solo aplastando. La albahaca debe soltar su esencia. Cuando tengas una pasta verde, añade los quesos rallados y mezcla. Por último, incorpora el aceite de oliva poco a poco, removiendo con la maza o una cuchara de madera hasta que emulsione.

3

Versión con batidora (más rápida)

Si no tienes mortero o te da pereza, puedes usar una batidora de vaso. Pon la albahaca, el ajo, los piñones, los quesos y una pizca de sal. Tritura unos segundos. Añade el aceite poco a poco mientras trituras hasta obtener una crema homogénea. No tritures demasiado, que el calor puede amargar la albahaca. El mortero da mejor textura, pero la batidora salva el apuro.

4

Cuece la pasta

Pon agua abundante a hervir en la olla con un puñado de sal. Cuando hierva, echa los spaghetti y cuécelos según las instrucciones del paquete, hasta que estén al dente. Escurre la pasta, pero guarda un vaso del agua de cocción.

5

Mezcla

En el bol grande (o en la misma olla), pon el pesto. Añade los spaghetti escurridos y un par de cucharadas del agua de cocción. Mezcla bien para que la salsa se adhiera a la pasta. Si ves que queda muy espesa, añade un poco más de agua de cocción. El agua ayuda a emulsionar y a que el pesto se vuelva cremoso.

Sirve inmediatamente, espolvoreado con un poco más de queso parmesano rallado si quieres. Acompaña con una hoja de albahaca fresca para decorar.

Consejos Clave

Albahaca fresca y seca, la albahaca mojada se oxida y el pesto sale oscuro. Sécarla bien con papel o con un centrifugador de ensalada.

El mortero es mejor, la batidora calienta las hojas y puede amargar el pesto. Si usas batidora, hazlo en pulsos cortos y no la calientes mucho.

No calientes el pesto, el pesto se come crudo, nunca se cuece. El calor del agua de cocción es suficiente para atemperarlo.

Congela sin problema, el pesto se congela de maravilla. Haz una cantidad grande, ponlo en una cubitera y tendrás porciones listas para usar.

Sustituye los piñones, si los piñones están caros, puedes usar nueces, almendras o avellanas. El sabor cambia un poco, pero sigue estando rico.

Aceite de oliva suave, no uses un aceite muy fuerte o amargo. Uno suave, afrutado, es el que mejor combina con la albahaca.

Mira, así se hace un spaghetti al pesto que no tiene nada que envidiar a los de Italia. La primera vez que lo preparé en casa, usé la batidora y el pesto me quedó un poco amargo. Luego aprendí lo del mortero y la diferencia es enorme. Mis nietos lo llaman "la pasta verde", y la piden cada vez que ven la albahaca en el jardín. Si te animaste a hacerlo, cuéntame cómo te quedó.

¿Usaste mortero o batidora? ¿Le echaste piñones o los sustituiste por nueces? En mi casa, a veces le añadimos unas tiras de pollo a la plancha y queda un plato único. Y si te gustó, comparte la receta con quien creas que merece un plato de pasta que sabe a verano e Italia.

abuelo antonio perfil

Crecí viendo mover la cuchara de madera en pucheros humeantes, aprendiendo que las cosas buenas llevan su tiempo y que el secreto de un buen plato está en el cariño con el que se prepara.

Antonio Ruiz

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