
Receta de Arroz con Leche
La receta de arroz con leche es de esos postres que están en todas partes, pero cada casa tiene su secreto. Y tiene su miga la historia, porque aunque nosotros lo sentimos como nuestro, viene de muy lejos, de Asia. Hace miles de años ya se cocinaba algo parecido, y fue viajando hasta llegar a nuestras cocinas.
Lo bonito es que nació de la necesidad: la leche, el arroz, el azúcar, canela y limón. Con eso, nuestras abuelas hacían magia. Eso sí, el secreto está en la paciencia, en ese ratito largo junto al fuego, removiendo sin parar, viendo cómo el arroz en leche se va espesando poco a poco. Es una cocción lenta, de las de antes, que no tiene prisa.
Cuando lo sirves y te llevas la primera cucharada a la boca, notas esa cremosidad, ese sabor a hogar, a familia. El arroz con leche es más que un postre: es un abrazo en forma de cuchara. Y si quieres aprender a hacerlo como dios manda, búscame en la web, que te enseño mi como hacer arroz con leche receta de la abuela paso a paso.
Receta Arroz en Leche (6-8 personas)
Comensales
6 - 8 raciones
Preparación
15m
Cocinado
60m
Tiempo Total
1h 15m
Utensilios
Arroz con leche Ingredientes
Paso a paso
1
Preparar los aromas
Lava bien el limón y, con un pelador o rallador, extrae solo la capa exterior amarilla de la piel (evita la parte blanca, que es amarga). Reserva. Engancha la rama de canela.
2
Cocción inicial del arroz
En la cazuela de fondo grueso, vierte la leche, añade la piel de limón, la rama de canela y una pizca de sal. Calienta a fuego medio hasta que esté caliente pero sin hervir. Incorpora el arroz, remueve una vez y deja cocer.
3
Cocción lenta y paciente
Baja el fuego al mínimo para que la leche solo sufra un ligero temblor, nunca un hervor fuerte. Cocina, sin tapar y removiendo cada 5-10 minutos, durante aproximadamente 50-60 minutos. El arroz se irá ablandando y la leche reducirá y espesará notablemente.
4
Añadir el azúcar y terminar
Pasados unos 40 minutos de cocción, cuando el arroz esté tierno y el conjunto sea cremoso, añade el azúcar y remueve bien. Continúa cocinando otros 10-15 minutos. Si usas mantequilla, añádela al final y remueve hasta que se integre.
5
Enfriar y servir
Retira la rama de canela y los trozos de piel de limón. Vierte el arroz con leche en una fuente o en cuencos individuales. Para evitar que se forme una capa de nata en la superficie, puedes espolvorear un poco de canela en polvo al momento de servir. Deja que se enfríe completamente a temperatura ambiente antes de refrigerarlo. Sírvelo frío, espolvoreado con canela en polvo.
Consejos Clave
Elige el arroz correcto: El arroz de grano redondo o bomba es el ideal porque libera más almidón, lo que espesa naturalmente la leche y da esa textura cremosa característica.
Paciencia y fuego bajo: La regla de oro. NUNCA dejes que la leche hierva con fuerza. Debe mantenerse a un "tembleque" suave. El hervor rápido evapora el líquido demasiado rápido, puede cortar la leche y no permite que el arroz suelte su almidón correctamente.
Solo la parte amarilla del limón: Al rallar o pelar, evita la parte blanca (el albedo), que es muy amarga y puede arruinar el sabor delicado del postre.
El azúcar, siempre al final: Añadir el azúcar al principio de la cocción puede hacer que el arroz se endurezca y que el conjunto se caramelice o pegue al fondo. Incorpóralo cuando el arroz ya esté blando.
Remover con frecuencia (solo al final): Durante la primera media hora no es necesario remover mucho. Sin embargo, en los últimos 15-20 minutos debes remover con más asiduidad para evitar que se pegue en el fondo y conseguir una cremosidad perfecta.
Mejora con el reposo: El arroz con leche está mucho más bueno al día siguiente, una vez que los sabores se han asentado y la textura se ha estabilizado en la nevera.
¡Ya está! Ahí lo tenéis, vuestro arroz con leche casero, cremosito, con ese punto de canela y limón que huele a casa de la abuela. Listo para comerlo cuando se temple, que es cuando más rico está, aunque a mí me gusta también al día siguiente, que reposa y coge más sabor todavía.
Este postre es el broche de oro para cualquier comida. Cuando lo pones en la mesa, la gente se relaja, sonríe, sabe que viene lo bueno. O también vale para media tarde, con un cafecito, cuando el cuerpo pide un capricho dulce.
Ahora contadme vosotros, ¿qué tal os ha salido? ¿Os ha gustado esta receta de la abuela? Porque esto es receta de abuela, de las que se pasan de generación en generación. ¿Le habéis dado vuestro toque personal? Hay quien le echa un poquito de vainilla, quien lo hace con leche condensada, quien le pone una rama de canela distinta... Cada casa tiene su secreto.
Y el dulzor, ¿cómo os gusta? ¿Más dulce o menos? Yo soy de los que piensan que el azúcar justo, para que se note el sabor de la leche y del arroz. Pero cada cual tiene su gusto.
Dejadme un comentario contándome vuestra experiencia, compartid vuestros trucos familiares. Y si conocéis a alguien que sea fan de los postres de cuchara, de los de toda la vida, compartid esta receta con él. Que el arroz con leche nunca falte en las mesas de los que quieren sentirse como en casa.

Crecí viendo mover la cuchara de madera en pucheros humeantes, aprendiendo que las cosas buenas llevan su tiempo y que el secreto de un buen plato está en el cariño con el que se prepara.
Antonio Ruiz
Las Recetas del abuelo
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