
3 de abril de 2026 //
Receta de Tortilla de espinacas
La tortilla de espinacas llegó a mi casa por casualidad como muchas cosas en mi vida. Una primavera, mi huerto dio tantas espinacas que no sabía qué hacer con ellas. Mi mujer, cansada de verlas en la nevera, me dijo: "Antonio, haz una tortilla, como la de patatas pero con espinacas". Yo puse cara de no saber muy bien qué esperar, pero me puse manos a la obra. Salteé las espinacas con un poco de ajo, las mezclé con huevo batido, y la cuajé en la sartén. Cuando la probamos, nos quedamos sorprendidos. No sabía a verdura aburrida, sino a campo, a hierba fresca, con ese punto jugoso que le da la espinaca. Desde entonces, en casa es la tortilla de los días de primavera, cuando las espinacas están tiernas y baratas.
Este plato se puede comer en cualquier momento: para cenar ligero, para una comida de diario, o incluso como entrante en una celebración. A los niños, si no les dices lo que lleva, ni se enteran. Mis nietos la llaman "tortilla verde" y la piden con pan para mojar. También es perfecta para llevar al trabajo o al campo, porque aguanta bien fría. En mi casa, cuando hay espinacas de sobra, ya saben lo que toca.
Receta Tortilla de espinacas (6 personas)
Comensales
6 Personas
Preparación
10m
Cocinado
15m
Tiempo Total
25m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Prepara las espinacas
Si son frescas, lávalas bien para quitarles la tierra. Quítales los tallos más duros. Escurre el exceso de agua. Si son congeladas, descongélalas y escúrrelas en un colador, presionando con una cuchara para que suelten todo el líquido. Luego sécalas un poco con papel de cocina.
2
Rehoga la cebolla y los ajos
Pela y pica la cebolla muy fina. Lava los ajos, pélalos y pícalos también. En la sartén (la misma donde harás la tortilla, para no ensuciar más), calienta un chorro de aceite a fuego medio. Sofríe la cebolla hasta que esté transparente, unos 5-6 minutos. Añade el ajo y rehoga un minuto más, sin que se queme.
3
Saltea las espinacas
Añade las espinacas a la sartén. Sube un poco el fuego y saltéalas hasta que reduzcan su volumen y pierdan el agua que sueltan (unos 2-3 minutos). Si ves que queda mucho líquido, escúrrelo o evapóralo subiendo el fuego. Las espinacas deben quedar tiernas pero no hechas papilla. Sácalas a un plato y déjalas templar.
4
Bate los huevos
Casca los huevos en el bol grande. Añade una pizca de sal. Bátelos con el tenedor hasta que estén bien mezclados, pero sin que lleguen a espumar demasiado. Incorpora las espinacas ya templadas (y el queso o las nueces, si las usas). Mezcla con cuidado.
5
Cuaja la tortilla
Limpia la sartén con papel de cocina, ponla al fuego con un chorrito de aceite (apenas una cucharada, repartida bien). Cuando el aceite esté caliente, vierte la mezcla de huevo y espinacas. Baja el fuego a medio-bajo. Con la espátula, mueve los bordes hacia el centro un par de veces durante los primeros 2 minutos, para que cuaje uniformemente.
6
Dale la vuelta
Cuando veas que los bordes están cuajados y la superficie empieza a dorarse (unos 4-5 minutos), es hora de girar la tortilla. Usa la espátula y el plato, o atrévete con el giro de muñeca si te sientes valiente. Desliza la tortilla al plato, dale la vuelta y vuélcala en la sartén. Cocínala por el otro lado 2-3 minutos más, hasta que esté dorada pero jugosa.
7
Reposo y servicio
Desliza la tortilla a una fuente o tabla. Deja reposar un par de minutos antes de cortarla. Sirve caliente o templada. En mi casa la tomamos con pan, y a veces con un poco de tomate fresco aliñado al lado.
Consejos Clave
Las espinacas, bien escurridas, si tienen agua, la tortilla se empapa y no cuaja bien. Después de saltearlas, déjalas escurrir en un colador y aprieta suavemente con una cuchara.
No la cocines demasiado, la tortilla de espinacas, como la de patatas, gana si queda jugosa. Cuando le des la vuelta, vigila que no se pase. En el centro debe estar cuajada pero aún tierna.
El punto de la cebolla, si le pones cebolla, pícala muy fina y póchala despacio, que no se queme. La cebolla caramelizada le da un dulzor que combina de maravilla con la espinaca.
Ajo con cabeza, un par de dientes son suficientes. Si te pasas, el ajo tapa el sabor de la espinaca.
Dale la vuelta con confianza, la primera vez que intentes girar una tortilla, puede que se te rompa un poco. No pasa nada, se arregla con la espátula y al final no se nota. Con la práctica sale redonda.
Prueba y ajusta, la sal, ponla justa al final, porque la espinaca suelta su propio sabor. Si le añades queso, reduce un poco la sal.
Pues ya está, ahí tienes una tortilla de espinacas que te va a sacar de más de un apuro. No es la típica tortilla de patatas, pero cuando la pruebes, entenderás por qué en casa la pedimos tanto. Es ligera, sabrosa y se hace en un momento.
Si te animaste a hacerla, cuéntame cómo te quedó. ¿Le pusiste cebolla o la dejaste sin ella? ¿Te atreviste con el queso o las nueces? En mi casa, la guerra es entre los que la quieren con queso y los que la prefieren más clásica. Y si te gustó, comparte la receta con quien creas que merece una tortilla diferente, de las que saben a primavera.
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