
24 de febrero de 2026 //
Receta de Galletas de avena
Esto de las galletas de avena empezó por casualidad, como tantas cosas buenas en la cocina. Un día mi nieta mayor vino a casa diciendo que quería merendar algo sano, pero rico, que no fuera siempre fruta. Y yo, que no soy de dejar a nadie con ganas, me puse a investigar.
La primera hornada fue un desastre, parecían piedras más que galletas. Pero como soy terco, seguí probando hasta que di con el punto exacto. Ahora, cuando vienen los nietos por las tardes, ya saben lo que hay: un vaso de leche y un bol de estas galletas. Y mientras meriendan, yo me siento con mi café y los veo reír, y no pido más.
Estas galletas tienen eso: son sanas, pero saben a capricho. Llevan avena, que es tan buena para andar bien de todo, y apenas tienen azúcar. Pero el secreto está en la mezcla, en el toque de canela y en ese punto crujiente por fuera y blandito por dentro que tienen. Vamos, que enganchan sin remordimientos.
Si queréis una merienda de las de verdad, de las de toda la vida pero con un toque sano, poneos el delantal y vamos a ello.
Receta Galletas de avena (15-20 galletas)
Comensales
15 - 20 galletas
Preparación
15m
Cocinado
15m
Tiempo Total
30m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Precalentamos el horno
Lo ponemos a 180°C, con calor arriba y abajo, para que vaya cogiendo temperatura mientras preparamos la masa.
2
Mezclamos los secos
En el bol grande, echamos los copos de avena, la harina, el azúcar moreno, la canela, la levadura y la pizca de sal. Removemos todo con una cuchara, como si estuviéramos buscando un tesoro entre la arena.
3
Añadimos los líquidos
En otro recipiente pequeño, batimos el huevo con el aceite y la vainilla. Luego, lo volcamos sobre los ingredientes secos. Mezclamos bien con la cuchara, con ganas pero sin pasarse, hasta que esté todo integrado. Veréis que queda una masa pegajosa, densa, con pinta de cosa rica.
4
Incorporamos los extras
Ahora echamos lo que hayáis elegido: las pasas, las nueces, el chocolate... Removemos para que se repartan por toda la masa. En este punto, si la masa está muy seca, podéis añadir una cucharada de leche; si está muy húmeda, un poco más de avena. El punto justo es que se pueda coger con la cuchara y no se escurra.
5
Damos forma a las galletas
Forramos la bandeja del horno con papel. Con una cuchara, cogemos porciones de masa y las colocamos sobre la bandeja, separadas entre sí porque luego crecen un poquito. Con el tenedor, las aplastamos suavemente para darles forma de galleta. No hace falta que sean perfectas, lo bonito es que sean caseras, cada una con su carácter.
6
Al horno
Metemos la bandeja en el horno, a 180°C, durante unos 12-15 minutos. Depende del horno, así que vigilad. Cuando las veáis doraditas por los bordes, pero todavía un poco blandas al tacto, es el momento de sacarlas. Luego se endurecen al enfriar.
6
Enfriamos
Las dejamos en la bandeja un par de minutos, que se asienten, y luego las pasamos a una rejilla para que terminen de enfriarse del todo. Si las dejáis en la bandeja caliente, se siguen haciendo y se os pueden pasar.
Consejos Clave
Tamaño y distancia: No hagáis las galletas muy grandes ni las pongáis muy juntas. Con una cucharada sopera colmada vale, y dejad dos dedos de separación entre una y otra. Así se hornean bien y no se pegan.
Ojo al horno: Cada horno es un mundo. A partir de los 10 minutos, no las perdáis de vista. Cuando empiecen a oler y los bordes estén dorados, fuera. Mejor que se queden un pelín blandas, porque luego endurecen.
Personalizadlas: Esta receta admite casi cualquier cosa. Pasas, nueces, almendras, pipas, chocolate blanco, coco rallado... Lo que tengáis por casa. Cada hornada puede ser distinta, así nunca os aburrís.
Conservación: En un bote de cristal bien cerrado, aguantan una semana. Si es que llegan, claro. En mi casa duran dos días, tres con suerte.
Ahí tenéis unas galletas de avena que son puro cariño. Ideales para la merienda de los niños, para acompañar el café de media mañana o para llevarlas de excursión al campo. Cuando las probéis, acordaros de mí.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlas? ¿Les pusisteis chocolate o sois más de las clásicas con pasas? ¿Se os quedaron duras o conseguisteis ese punto crujiente por fuera y blandito por dentro? Dejadme un comentario, que me encanta saber cómo cocinan por esas casas.
Y si os han gustado, compartid la receta con quien creáis que la va a disfrutar. La cocina casera está para eso, para pasarla de mano en mano.
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