
18 de marzo de 2026 //
Receta de Cordero al horno
Cuando yo era pequeño, los domingos mi padre encendía el horno de leña que había en el patio. Mi madre preparaba la fuente con las patatas, los ajos, el romero, y luego llegaba el momento de meter el cordero. Ese olor se quedaba pegado en la ropa, en las cortinas, en los recuerdos. Luego nos sentábamos a la mesa, mi padre partía la carne con el cuchillo, y la juguera se mezclaba con el pan que mojábamos sin parar. No había mejor domingo que aquel.
Con los años, yo he seguido haciendo ese cordero, aunque ahora con horno de gas y con menos leña, pero con el mismo cariño. En mi casa, el cordero al horno es para los días grandes: Navidad, cumpleaños importantes, cuando vienen todos los nietos juntos y sé que hay que llenar bien la mesa. Porque este plato no es de diario, es de esos que piden tiempo, que piden paciencia, pero que cuando los sacas del horno, dorados y crujientes por fuera, tiernos por dentro, todo el mundo se queda callado y solo se oye el tintineo de los cubiertos.
Lo bueno del cordero es que admite pocos ingredientes. Con un buen cordero, unas patatas, ajo, romero, vino blanco y aceite, tienes un festín. La clave está en el tiempo, en la temperatura, en dejar que la carne se haga despacio, que suelte su jugo, que se dore sin quemarse. Si tenéis paciencia, os aseguro que os sale un cordero de rechupete.
Así que nada, poneos el delantal, que hoy cocinamos como se hacía antes.
Receta Cordero al horno (6-8 personas)
Comensales
6-8 personas
Preparación
15m
Cocinado
2h
Tiempo Total
2h 15m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Precalentamos el horno
a 220°C, con calor arriba y abajo. Colocamos la rejilla en la parte media.
2
Preparamos el cordero
Sacamos el cordero de la nevera al menos una hora antes para que pierda el frío. Secamos la carne con papel de cocina. Con un cuchillo afilado, hacemos unos cortes en la superficie para que penetre bien el aliño. Salpimentamos generosamente por todos lados.
3
Preparamos el majado
En el mortero, machacamos los ajos con un poco de sal y las hojas de romero (si es fresco) hasta obtener una pasta. Si usamos romero seco, lo añadimos después. Añadimos un chorro de aceite y mezclamos.
4
Untamos el cordero
Con la pasta de ajo y romero, frotamos bien toda la superficie de la carne, metiendo un poco en los cortes que hemos hecho. Dejamos reposar unos minutos para que se impregne.
5
Preparamos las patatas
Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas de un centímetro de grosor, o en cuartos si son pequeñas. Las colocamos en la fuente de horno, las salamos ligeramente, las regamos con un poco de aceite y removemos para que se impregnen.
6
Colocamos el cordero
Ponemos la pieza de cordero sobre las patatas, con la parte más gruesa hacia fuera. Si la fuente es pequeña, podemos poner la carne sobre una rejilla para que circule mejor el aire, pero a mí me gusta que las patatas cojan la grasa y el jugo de la carne.
7
Primer horneado (sellado)
Metemos la fuente en el horno a 220°C, sin tapar, durante 20-25 minutos, hasta que la superficie de la carne esté dorada y crujiente.
8
Añadimos el vino y bajamos la temperatura
Sacamos la fuente, vertemos el vino blanco alrededor (no sobre la carne para que no se lave la costra). Bajamos la temperatura del horno a 170°C. Cubrimos la fuente con papel de aluminio a modo de tapa, para que la carne no se seque.
9
Asado lento
Horneamos tapado durante 1 hora y 15 minutos aproximadamente. El tiempo total depende del peso: se calculan unos 40-45 minutos por kilo. A la mitad del tiempo, podemos dar la vuelta a las patatas para que se hagan parejas.
10
Destapamos y doramos
Pasado ese tiempo, destapamos la fuente. Subimos la temperatura a 200°C y horneamos 15-20 minutos más, para que la carne se dore de nuevo y las patatas se terminen de hacer y queden crujientes.
11
Comprobamos el punto
Pinchamos la parte más gruesa con un cuchillo o un palillo largo; si sale el jugo claro y la carne está tierna, está listo. Si el jugo es rosado, necesita unos minutos más.
Sacamos la fuente del horno y dejamos reposar el cordero 10-15 minutos antes de cortarlo. Esto es importante, porque la carne se relaja y los jugos se redistribuyen. Las patatas las servimos directamente de la fuente. Cortamos la carne en porciones y la servimos con su jugo y las patatas.
Consejos Clave
El cordero lechal es el mejor: Si podéis, buscad un cordero lechal (el que aún mama). Su carne es más tierna, más suave, y se hace en menos tiempo. El cordero más mayor necesita más horas y puede quedar más duro.
Que la carne no esté fría: Sacad el cordero de la nevera con una hora de antelación. Si lo metéis al horno con el frío, el choque térmico hace que se contraiga y quede más seco.
El primer dorado es importante: Ese primer golpe de calor a 220°C sella la carne y le da esa costra crujiente que tanto nos gusta. No os lo saltéis.
No le echéis agua: Si veis que las patatas se pegan o la fuente se queda seca, añadid un poco de caldo caliente, nunca agua fría. El agua fría corta la cocción.
El reposo final: No cortéis el cordero nada más sacarlo del horno. Dejadlo reposar en la fuente, tapado con papel de aluminio, 10-15 minutos. Así la carne queda mucho más jugosa.
El jugo de la fuente: Ese jugo que queda es puro sabor. Podéis pasarlo por un colador y servirlo en una salsera aparte para que cada cual se sirva. Un lujo.
Pues ya está, ahí lo tenéis. Un cordero al horno como los de antes, de esos que huelen a domingo, a familia, a esos días en que la mesa se llena de risas y la casa se queda impregnada de olor a gloria. Cuando lo saquéis del horno, dorado y humeante, y veáis las caras de los vuestros, entenderéis por qué este plato es el rey de las celebraciones.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlo? ¿Usasteis pierna o paletilla? ¿Conseguisteis ese punto jugoso o se os quedó un poco seco? La primera vez que lo hice yo, me pasé de tiempo y la carne quedó tiesa, pero con la práctica le cogí el truco. ¿Le echasteis más especias o lo dejasteis solo con ajo y romero? ¿Las patatas os quedaron crujientes o se os deshicieron?
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un domingo de esos que no se olvidan.
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