
28 de febrero de 2026 //
Receta de Bacalao a la portuguesa
Este plato me trae muy buenos recuerdos. Hace unos años, mis nietos me regalaron un viaje a Oporto para mi cumpleaños. "Abuelo, tienes que probar el bacalao de verdad", me decían. En Portugal el bacalao es casi una religión. Dicen que tienen más de mil recetas, una para cada día del año. Yo no sé si serán tantas, pero las que probé allí estaban todas de escándalo. Esta que os traigo hoy es la que más me gustó, la que hacían en un restaurante pequeño cerca del río Duero, con una señora mayor en la cocina que me dejó "flipando".
El bacalao a la portuguesa es un plato que parece de fiesta pero se hace con cosas sencillas: bacalao, patatas, cebolla, pimiento, aceite de oliva... Nada más. Pero cuando se junta todo en el horno, con esa cebolla pochada lentamente y el toque del vino y el pimentón, sale algo que no os podéis ni imaginar.
Lo mejor es que, como va protegido por las patatas y la cebolla, el bacalao queda siempre jugoso, nunca seco. Es ideal para cuando queréis quedar bien sin complicaros la vida. Y además, en una sola fuente tenéis el pescado y la guarnición. ¡Todo en uno!
Así que ya sabéis, poneos el delantal, que nos vamos a Portugal por un rato.
Receta de Bacalao a la portuguesa (4 personas)
Comensales
4 raciones
Preparación
30m
Cocinado
40m
Tiempo Total
1h 10m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
Antes de empezar: el desalado del bacalao
Si vuestro bacalao es salado, tenéis que desalarlo con tiempo. Poned los lomos en un recipiente grande con agua fría, con la piel hacia arriba. Metedlo en la nevera y cambiad el agua cada 8 horas durante 24-48 horas, dependiendo del grosor. Esto hay que hacerlo con paciencia, no tiene prisa. Una vez desalado, escurrid bien y secad los lomos con papel de cocina.
1
Preparamos las patatas
Pelamos las patatas y las cortamos en rodajas de medio centímetro de grosor, más o menos. Las freímos en una sartén con aceite caliente, pero sin que lleguen a dorarse del todo. Solo queremos que se ablanden y cojan un poco de color. Unos 5-6 minutos bastan. Las sacamos y las colocamos sobre papel absorbente para quitar el exceso de aceite. Reservamos.
2
Hacemos el sofrito de cebolla
En una sartén grande, ponemos un buen chorro de aceite de oliva. Cortamos las cebollas en juliana (tiras finas) y las pochamos a fuego medio-bajo. Esto lleva su tiempo, unos 15-20 minutos, hasta que estén bien blanditas y empiecen a coger color dorado.
Añadimos los ajos laminados y, si usamos, el pimiento rojo cortado en tiras. Dejamos que se haga todo junto 5 minutos más.
3
El toque mágico del pimentón
Retiramos la sartén del fuego (esto es importante, eh) y añadimos la cucharadita de pimentón. Removemos rápido para que se integre pero no se queme. Volvemos al fuego, añadimos el vaso de vino blanco y dejamos que reduzca un par de minutos, hasta que se evapore el alcohol. Reservamos esta salsa.
4
Enharinamos y marcamos el bacalao
Enharinamos ligeramente los lomos de bacalao por ambos lados, sacudiendo el exceso. En la misma sartén donde hicimos la cebolla (sin limpiarla, que así cogemos más sabor), calentamos un poco de aceite y marcamos los lomos. Primero con la piel hacia abajo, un par de minutos, y luego les damos la vuelta otro minuto. No se trata de hacerlos enteros, solo de sellarlos. Reservamos.
5
Montamos el plato
recalentamos el horno a 180-200°C. En la fuente de horno, colocamos una primera capa con las patatas que hemos frito. Sobre ellas, ponemos los lomos de bacalao marcados. Y encima del bacalao, cubrimos con toda la cebolla pochada con su salsa, repartiéndola bien.
6
Al horno
Metemos la fuente en el horno y horneamos durante 15-20 minutos, dependiendo del grosor de los lomos. El bacalao debe quedar jugoso, que las lascas se separen con facilidad pero sin estar seco.
7
A reposar y servir
Sacamos del horno y dejamos reposar 5 minutos antes de servir. Espolvoreamos con perejil fresco picado y decoramos con unas aceitunas negras si os gustan. Servimos caliente, directamente en la fuente.
Consejos Clave
El desalado, con paciencia: No tengáis prisa con esto. Si el bacalao está muy salado, la receta se estropea. Mejor que se quede corto de sal que pasarse, luego siempre podéis rectificar el punto en la mesa.
El pimentón, fuera del fuego siempre: Os lo he dicho y os lo repito: si el pimentón se quema, amarga toda la salsa. Retirad la sartén, añadidlo, removéis y luego ya volvéis al fuego.
Ojo con el tiempo de horno: El bacalao se pasa en un minuto. Mejor que os quedéis cortos y luego comprobéis. Si veis que las lascas se separan con facilidad, está listo. No hace falta más.
La harina, justa: Enharinad los lomos ligeramente, solo para que cojan un poco de textura. Si pasáis, luego la salsa queda espesa y harinosa.
Las patatas, al punto: Si las patatas fritas se os quedan muy crudas, luego en el horno no terminarán de hacerse bien. Pero si las pasáis mucho friendo, luego se desharán en el horno. El punto justo es que estén tiernas pero enteras.
Un bacalao a la portuguesa que os transportará directamente a Oporto, a esas callejuelas junto al río Duero donde huele a mar y a tradición. Cuando lo probéis, cerrad los ojos y acordaos de mí.
Contadme, ¿os animasteis a prepararlo? ¿Usasteis vino de Oporto o blanco normal? ¿Le pusisteis pimiento o lo dejasteis solo con cebolla? ¿Quedó jugoso o se os pasó un pelín? Dejadme un comentario, que yo leo todos y contesto a todo el que me pregunta.
Y si os ha gustado esta receta, compartidla con quien creáis que merece un buen homenaje. La cocina portuguesa está para descubrirla y para pasarla de mano en mano.
¡Hasta la próxima, familia, y que el bacalao os acompañe!
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