Dos postres de panna cotta blanca servidos en platos individuales. Cada panna cotta está bañada con un coulis de frutos rojos que chorrea por los lados y decorada en la parte superior con fresas frescas cortadas, frambuesas y arándanos. Al fondo se ve un cuenco con más bayas y cucharas de postre sobre una mesa de madera rústica.

8 de febrero de 2026 //

Receta de Panna Cotta Italiana

5.0 (2 votos)

Confieso que al principio, cuando mi nieta me habló de la panna cotta, yo pensé: "otro invento moderno con nombre raro". Pero un día la probé en casa de una amiga italiana y me callé. Esa textura, ni muy dura ni muy blanda, que se deshacía en la boca como si fuera seda. El sabor suave a nata y vainilla, sin empalagar. Y encima, con esa salsita de frutos rojos que le daba el contraste. Le pedí la receta, la ajusté a mis medidas, y ahora la hago para cuando quiero quedar bien sin matarme a trabajar.

Resulta que esto viene del norte de Italia, del Piamonte. Allí los pastores y campesinos aprovechaban la nata fresca que les sobraba, la endulzaban y la cuajaban con lo que tenían a mano (gelatina de pescado o claras de huevo). Una cosa humilde, de aprovechamiento, que con los años se ha puesto de moda. Y lo mejor: es tonta de hacer. Con cuatro ingredientes, un cazo, unos moldes y un poco de paciencia, tienes un postre que parece de pastelería fina.

Lo que más me gusta es que admite casi cualquier cosa. Un caramelo líquido, un poco de chocolate derretido, unas frutas, café... Lo que te apetezca. En mi casa, el clásico es con frutos rojos, pero a veces hago una tanda con caramelo y otra con café, y que cada cual elija.

Receta Panna Cotta Italiana (6 personas)

Comensales

Comensales

6 raciones

Comensales

Preparación

20m

Comensales

Cocinado

4h

Comensales

Tiempo Total

4h 20m


Utensilios

  • Cazo o cacerola pequeña: Para calentar la nata.
  • Varillas manuales: Para remover sin incorporar demasiado aire.
  • Cuenco pequeño: Para hidratar la gelatina.
  • Moldes individuales (flaneras, vasitos, o moldes de silicona). Los de silicona son los más fáciles para desmoldar.
  • Colador fino (opcional, para asegurar una textura extra lisa).
  • Espátula de silicona.
  • Balanza de cocina y medidor de líquidos.
  • Film transparente.

Ingredientes

Para la panna cotta clásica:
  • 500 ml de nata para montar (crema de leche) con al menos 35% de materia grasa (la nata es la base, y su calidad es fundamental)
  • 100 g de azúcar blanco (puedes ajustar al gusto)
  • 1 vaina de vainilla (o 2 cucharaditas de extracto puro de vainilla)
  • 6 g de gelatina en hojas (o 2 cucharaditas de gelatina en polvo sin sabor)
  • 3 cucharadas de agua fría (para hidratar la gelatina)
Para la salsa de frutos rojos (opcional, pero clásica):
  • 200 g de frutos rojos (fresas, frambuesas, arándanos, moras) frescos o congelados
  • 50 g de azúcar
  • 1 cucharada de zumo de limón

Instrucciones

1

Hidratar la gelatina (paso crucial)

Si usas gelatina en hojas: Colócalas en un cuenco con agua fría durante 5-10 minutos hasta que estén blandas. Escúrrelas bien con las manos para eliminar el exceso de agua.

Si usas gelatina en polvo: Espolvoréala sobre las 3 cucharadas de agua fría en un cuenco pequeño. Remueve y deja reposar 5-10 minutos hasta que absorba el líquido y forme una masa espesa.

2

Infusionar la nata

Vierte la nata en un cazo. Si usas vaina de vainilla, ábrela a lo largo con un cuchillo y raspa las semillas con el filo. Añade tanto las semillas como la vaina vacía a la nata.

Añade el azúcar.

Calienta a fuego medio, removiendo de vez en cuando con las varillas, hasta que el azúcar se disuelva por completo y la mezcla esté caliente pero sin hervir (unos 80-85°C). Si hierves la nata, puede cortarse o perder cremosidad.

3

Incorporar la gelatina

Retira el cazo del fuego. Retira la vaina de vainilla (puedes lavarla y guardarla para hacer azúcar avainillado).

Añade la gelatina hidratada y escurrida (o la masa de gelatina en polvo) a la nata caliente.

Remueve enérgicamente con las varillas hasta que la gelatina se disuelva por completo (unos 2 minutos). Es fundamental que no queden grumos.

4

Verter en los moldes

Si quieres una textura extra fina, puedes colar la mezcla a través de un colador fino para eliminar posibles grumos o restos de la vainilla.

Vierte la mezcla en los moldes individuales (flaneras, vasitos o moldes de silicona). Si usas moldes rígidos, puedes engrasarlos ligeramente con aceite neutro para facilitar el desmoldado.

Deja enfriar a temperatura ambiente y luego refrigera durante un mínimo de 4 horas, aunque lo ideal es dejarlas toda la noche (8-12 horas) para que adquieran la consistencia perfecta.

5

Preparar la salsa de frutos rojos (opcional)

En un cazo pequeño, calienta los frutos rojos, el azúcar y el zumo de limón a fuego medio.

Cocina durante 5-8 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que los frutos se deshagan y la salsa espese ligeramente.

Si prefieres una salsa sin pepitas, pásala por un colador. Deja enfriar completamente antes de servir.

6

Desmoldar y servir

Para desmoldar (si usaste moldes rígidos): Pasa un cuchillo fino por el borde para despegar la panna cotta. Sumerge la base del molde en agua caliente durante unos segundos y vuelca sobre un plato.

Si usaste moldes de silicona, simplemente desmolda con cuidado.

Sirve acompañada de la salsa de frutos rojos, caramelo, chocolate derretido o simplemente sola con unas frutas frescas.

Consejos Clave

La calidad de la nata es fundamental.
Utiliza siempre nata para montar con un mínimo de 35% de materia grasa. Las natas ligeras o vegetales no cuajan bien y no aportan la misma cremosidad. Es el ingrediente principal, así que elige una de buena calidad.

Respeta las proporciones de gelatina.
La cantidad de gelatina es crucial para la textura final. Con 6 g de gelatina por cada 500 ml de nata obtendrás una panna cotta firme pero sedosa, que se mantiene en el plato al desmoldar. Si usas menos, no cuajará; si usas más, quedará gomosa.

No hiervas la nata.
La nata debe calentarse hasta que esté muy caliente pero sin llegar a hervir. La ebullición puede alterar sus proteínas, hacer que se corte o que la textura final no sea tan sedosa. El punto ideal es cuando empiezan a formarse pequeñas burbujas en los bordes.

Hidrata bien la gelatina y disuélvela por completo.
La hidratación previa en agua fría es obligatoria, especialmente para la gelatina en hojas. Si no se hidrata bien, no se disolverá correctamente y quedarán grumos. Asegúrate de remover hasta que no quede ni rastro de gelatina en la mezcla.

El tiempo de reposo no se negocia.
La panna cotta necesita mínimo 4 horas de nevera, pero lo ideal es de 8 a 12 horas (toda la noche). Si la sirves antes, puede que no haya adquirido la consistencia adecuada y se desmorone al desmoldar.

Para un desmoldado perfecto, paciencia y agua caliente.
Si usas moldes rígidos, pasa un cuchillo por el borde y luego sumerge la base del molde en agua caliente (no hirviendo) durante unos segundos. Sécalo y vuelca sobre el plato con decisión. Si ves que no sale, repite la operación, pero con cuidado de no derretir la panna cotta.

Así que ya sabes. Si alguna vez te ha dado apuro hacer un postre que parezca de restaurante, la panna cotta es tu salvación. La preparas en diez minutos, la dejas en la nevera, y al día siguiente solo tienes que desmoldar y adornar. Yo la he llevado a comidas de vecinos y siempre preguntan quién la ha hecho. Cuando digo que yo, no se lo creen.

Si te animas, cuéntame cómo te quedó. ¿Se te desmoldó entera o se te rompió? A mí la primera vez me pasó, y desde entonces le pongo un poco de aceite en el molde. ¿Qué salsa le echaste? ¿Frutos rojos, caramelo, o te atreviste con algo más? Y si te gustó, pásale la receta a quien creas que merece un postre que no falla.

Descubre otras recetas

  • Cocido Madrileño completo mostrando sus tres partes: caldo con fideos, garbanzos con verduras y variedad de carnes, en la mesa.

    Cocido Madrileño

    Tiempo16h

  • Una porción cuadrada de moussaka griega servida en un plato blanco, mostrando claramente sus capas: berenjena asada, una sabrosa mezcla de carne picada con tomate y una gruesa capa superior de bechamel gratinada y dorada, decorada con perejil fresco. Al fondo se ve la fuente de horneado completa, una ensalada griega fresca con queso feta y tomates cherry sobre una mesa de madera rústica.

    Moussaka

    Tiempo2h

  • Una sartén blanca profunda llena de salchichas de cerdo doradas y jugosas cocinadas a fuego lento en una rica salsa de vino blanco. Se aprecian abundantes rodajas de ajo tierno y hierbas frescas picadas (perejil y tomillo) flotando en el caldo. Al fondo, se ve pan rústico, un cuenco con mostaza y gajos de limón sobre una mesa de madera oscura.

    Salchichas al vino

    Tiempo30m

  • Un plato de cerámica con una montaña de cuadraditos de leche frita casera, con un rebozado dorado y crujiente espolvoreado con azúcar y canela. Dos de las piezas superiores están cortadas, mostrando un interior de crema blanca suave y espesa. Al fondo se ven palitos de canela y un vaso de leche sobre una mesa de madera rústica.

    Leche Frita

    Tiempo45m

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

¡No te pierdas ninguna receta!

¡Únete a miles de suscriptores de recetas del abuelo y recibe nuestras mejores recetas cada semana!

Privacidad