
26 de febrero de 2026 //
Receta de Croquetas de Brócoli
Verás, las croquetas de brócoli son de esas recetas que te hacen decir: "¡Toma ya, las verduras también pueden ser lo más rico de la comida!"
El brócoli, que siempre ha sido tan bueno para la salud, se convierte en una crema suavecita que, envuelta en una bechamel bien hecha (como la que hacía mi madre, de las que se pegan al cucharón) y rebozada hasta que quede doradita y crujiente, pues sale un bocado de los que te hacen cerrar los ojos. Si le pones un poquito de queso... ¡ya ni te cuento! Ese contraste entre lo cremoso por dentro y lo crujiente por fuera es lo que hace que no puedas comer solo una.
Estas croquetas son una trampa buena, de las de verdad. Hasta los que dicen que el brócoli no les gusta, cuando ven estas croquetas, pican. Y pican otra vez. Las puedes poner de aperitivo, de entrante, para acompañar un plato o incluso como plato principal con una ensaladita fresca.
Eso sí, hacerlas lleva su tiempo y su paciencia. Pero como siempre digo yo, las cosas buenas no se hacen solas. Cuando las saquéis de la sartén, doraditas, crujientes y con ese corazón cremoso... veréis la cara de felicidad de los vuestros. Y eso, familia, no lo paga nadie.
Receta Croquetas de Brócoli (25-30 croquetas)
Comensales
25-30 croquetas
Preparación
7h
Cocinado
20m
Tiempo Total
7h 20m
Utensilios
Ingredientes
Para la masa de croquetas:
Para el empanado y fritura:
Instrucciones
1
Cocer el brócoli
Lava el brócoli y córtalo en floretes. Puedes pelar el tallo y cortarlo también en trozos, es igual de sabroso. Pon agua a hervir en una olla con un poco de sal. Cuando hierva, añade el brócoli y cuécelo durante 5-7 minutos, hasta que esté tierno pero aún firme (no lo pases, debe conservar su color verde).
Escurre muy bien el brócoli y pásalo por agua fría para cortar la cocción y fijar el color. Vuelve a escurrir y deja que pierda todo el exceso de agua. Puedes incluso presionarlo suavemente con un paño limpio para eliminar la humedad restante.
2
Picar el brócoli
Una vez escurrido y seco, pica el brócoli muy finamente con un cuchillo o, mejor aún, pásalo por el procesador de alimentos hasta obtener una textura de granulado fino, casi como un puré grueso. No debe quedar demasiado líquido ni con trozos grandes. Reserva.
3
Hacer el sofrito
En la cazuela, calienta un chorrito de aceite de oliva y una nuez de mantequilla. Añade la cebolla picada y sofríe a fuego medio-bajo durante 8-10 minutos, hasta que esté transparente y blandita. Añade los ajos picados y rehoga 1-2 minutos más.
4
Añadir el brócoli picado
Incorpora el brócoli picado a la cazuela y saltéalo junto con la cebolla y el ajo durante 3-4 minutos para que se impregne de los sabores y pierda algo más de humedad. Si usas queso, este es el momento de añadirlo y mezclarlo con el brócoli caliente para que se funda ligeramente.
5
Elaborar la bechamel
Añade el resto de la mantequilla y, cuando se derrita, incorpora la harina de una vez. Remueve enérgicamente con las varillas y cocina la harina durante 2-3 minutos para que pierda el sabor a crudo.
Comienza a verter la leche caliente poco a poco, sin dejar de remover con las varillas para evitar grumos. Añádela en 3-4 tandas, asegurándote de que cada tanda se integre por completo antes de añadir la siguiente.
Sigue removiendo constantemente hasta que la bechamel espese y se despegue fácilmente de las paredes de la cazuela (unos 10-15 minutos desde que añadiste toda la leche). La mezcla debe quedar bastante espesa, ya que el brócoli ya aporta humedad.
Sazona con nuez moscada, pimienta blanca y sal (prueba y ajusta). Si no has puesto queso aún, puedes añadirlo ahora y remover hasta que se integre.
6
Enfriar la masa
Vierte la masa en una fuente o bandeja extendida para que enfríe más rápido. Cubre con film transparente puesto en contacto directo con la superficie de la masa para que no forme costra.
Deja que temple a temperatura ambiente y luego refrigera durante un mínimo de 4-6 horas (idealmente toda la noche). La masa debe estar muy fría y firme para poder trabajarla.
7
Formar las croquetas
Prepara tres platos hondos: uno con harina, otro con huevo batido (con una pizca de sal) y otro con pan rallado.
Con una cuchara o con las manos ligeramente humedecidas, toma porciones de masa y dales forma de croqueta (cilíndrica, redonda, alargada... como prefieras). Intenta que todas sean más o menos del mismo tamaño.
Pasa cada croqueta por harina (sacudiendo el exceso), luego por huevo batido y, finalmente, por pan rallado, asegurándote de que queden bien cubiertas por todos lados.
Coloca las croquetas ya empanadas en una bandeja, separadas para que no se toquen.
8
Freír las croquetas
Calienta abundante aceite en una sartén honda a fuego medio-alto (unos 170-180°C). El aceite debe estar caliente pero no humeante.
Fríe las croquetas en pequeñas tandas (sin amontonarlas) para que no baje la temperatura del aceite. Fríe hasta que estén doradas y crujientes por todos lados.
Retíralas con una espumadera y colócalas sobre papel de cocina para absorber el exceso de aceite.
9
Servir
Sirve las croquetas calientes, recién hechas. Son perfectas como aperitivo, entrante o acompañamiento. Puedes decorarlas con unas semillas de sésamo o un poco de cebollino picado.
Consejos Clave
Elimina bien el agua del brócoli.
Este es el paso más importante. El brócoli cocido contiene mucha agua. Si no lo escurres y secas perfectamente (incluso presionándolo con un paño limpio), la masa de las croquetas quedará demasiado húmeda y será difícil de trabajar, además de que pueden abrirse al freír.
Pica el brócoli muy fino.
Para que las croquetas tengan una textura homogénea y agradable, el brócoli debe estar muy finamente picado, casi como un puré grueso. Si quedan trozos grandes, dificultarán el moldeado y la textura final no será tan cremosa.
La bechamel debe quedar bastante espesa.
Ten en cuenta que el brócoli ya aporta humedad a la mezcla. Por eso, la bechamel debe quedar más espesa de lo normal, que se despegue bien de las paredes de la cazuela. Si queda demasiado líquida, las croquetas no mantendrán la forma.
El reposo en nevera es obligatorio.
La masa necesita enfriarse completamente durante varias horas (mínimo 4-6) para solidificarse y ser manejable. Si intentas formar las croquetas con la masa templada, será un pegote imposible de trabajar.
El queso no es obligatorio, pero es un plus.
El queso (parmesano, cheddar, queso de cabra) aporta un sabor extra y una cremosidad que combina de maravilla con el brócoli. Si decides usarlo, asegúrate de que se integre bien en la masa caliente.
La temperatura del aceite es clave.
Fríe las croquetas en aceite bien caliente (170-180°C) pero no humeante. Si el aceite está demasiado frío, las croquetas absorberán grasa y se abrirán; si está demasiado caliente, se dorarán por fuera y quedarán frías por dentro.
Moja tus manos para darles forma.
Si la masa fría se te pega a los dedos al formar las croquetas, mójate ligeramente las manos con agua fría. Esto facilitará el moldeado sin que se te pegue la masa.
Puedes congelarlas para tener siempre a mano.
Las croquetas de brócoli se congelan fenomenal. Colócalas en una bandeja (sin que se toquen) y mételas en el congelador. Una vez congeladas, guárdalas en una bolsa hermética. Puedes freírlas directamente congeladas, solo tendrás que añadir 1-2 minutos extra a la cocción.
¡Tus Croquetas de Brócoli, crujientes por fuera y cremosas por dentro, ya están listas para demostrar que las verduras pueden ser protagonistas de los bocados más deliciosos! Esta receta es una forma fantástica de disfrutar del brócoli, incluso para los más reacios a las verduras. Perfectas como aperitivo, cena ligera o para compartir en cualquier reunión.
¿Te has animado con esta versión vegetariana? ¿Has añadido algún tipo de queso especial? ¡Cuéntanos tu experiencia en los comentarios! Comparte una foto de tus croquetas doradas, si se te ocurre alguna variación (con otros quesos o especias), o cómo las has disfrutado en tu mesa. Difunde esta forma creativa y saludable de comer brócoli con todos los que buscan recetas originales y llenas de sabor. ¡Buen provecho!
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