
1 de marzo de 2026 //
Receta de Crema de Calabaza
Cuando llega el otoño y empiezan a bajar las temperaturas, en mi casa no falta una buena crema de calabaza. Es como darle la bienvenida al frío con un abrazo caliente. Mi mujer decía que esta crema era "sol en forma de puré", por ese color naranja tan alegre que tiene.
Lo mejor de esta receta es lo agradecida que es. La calabaza es de esas verduras que lo perdona todo: se deja querer, combina con casi cualquier cosa y queda siempre bien. Además, a los niños les encanta, y es una forma estupenda de que coman verdura sin rechistar. Mis nietos, cuando eran pequeños, llamaban a esto "la sopa de colores" y pedían repetir.
Yo la hago siempre igual, con pocos ingredientes, para que se note el sabor de la calabaza. Luego, según el día, le pongo unos picatostes, un chorrito de nata, unas semillas... Pero la base es la de siempre, la de toda la vida. Es fácil, es rápida y es de esas recetas que alegran la mesa sin complicaciones.
Así que poneos el delantal, que vamos a darle color al día.
Receta Crema de Calabaza (4-6 personas)
Comensales
4 - 6 raciones
Preparación
10m
Cocinado
35m
Tiempo Total
45m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Preparamos las verduras
Pelamos la calabaza, le quitamos las pepitas y la cortamos en dados no muy grandes. Pelamos la cebolla y la picamos en juliana. Limpiamos el puerro (quitando la primera capa y la parte verde más dura) y lo cortamos en rodajas finas. Pelamos la patata y la zanahoria y las troceamos también.
2
Rehogamos
En la olla, ponemos un chorro generoso de aceite de oliva. Calentamos a fuego medio y añadimos primero la cebolla y el puerro. Dejamos que se pochen despacito, sin prisas, unos 8-10 minutos, hasta que estén blanditos y transparentes.
Añadimos el resto, incorporamos la calabaza, la patata y la zanahoria. Removemos todo junto un par de minutos, para que se mezclen los sabores.
3
Cubrimos con líquido
Vertemos el caldo de verduras caliente (o agua) hasta cubrir las verduras justo por encima. Añadimos una pizca de sal y dejamos cocer a fuego medio-alto. Cuando rompa a hervir, bajamos el fuego a medio-bajo y dejamos cocer unos 20-25 minutos, hasta que las verduras estén tiernas. Probad la calabaza con un tenedor, si entra fácil, está lista.
4
Trituramos
Retiramos la olla del fuego. Con la batidora de brazo, trituramos bien hasta obtener una crema fina y sin grumos. Si os gusta muy fina, podéis pasarla por un colador chino, pero yo la dejo así, con su textura.
Probamos de sal y añadimos la pimienta blanca y la nuez moscada. Removemos. Si la queréis más líquida, añadid un poco más de caldo o agua; si más espesa, dejadla cocer un ratito más sin tapar.
Servimos en plato hondo o cuenco, servimos bien caliente. Aquí llega la parte creativa: unos picatostes fritos, un chorrito de aceite crudo por encima, unas semillas de calabaza tostadas, un poco de queso de cabra desmenuzado, o simplemente un hilo de nata. Cada cual que le ponga su sello.
Consejos Clave
Elegid bien la calabaza: La calabaza de asar, la que tiene la piel dura y naranja, es la que mejor textura da. La calabaza tipo "butternut" o "cacahuete" también va de lujo, es más dulce y cremosa. Evitad las calabazas gigantes de decoración, que son más sosas.
El punto del sofrito: No tengáis prisa al pochar la cebolla y el puerro. Si los hacéis con calma, luego la crema tiene mucho más sabor. Esa base es la clave.
Cuidado con la nuez moscada: Es una especia muy potente, con poquito vale. Rallada fresca mejor que en polvo, pero si no, la de bote también sirve.
La textura es personal: Hay quien la prefiere más líquida, quien más espesa. Si os gusta muy cremosa, podéis añadir un chorrito de leche evaporada o nata al final, o incluso un trocito de queso crema. Si la queréis más ligera, con agua y menos patata basta.
Congela sin problema: Esta crema aguanta fenomenal en el congelador. Haced cantidad, guardad en tuppers individuales y tendréis comida para los días de pereza.
Para los peques: Si tenéis niños que se resisten a la verdura, esta crema es una trampa buena. Podéis incluso añadirles un poco de queso fundido o unas virutas de jamón york, y ni se enteran de que están comiendo calabaza.
Crema de calabaza que es puro confort. Cuando lleguéis a casa con el frío calado, cuando el cuerpo pida algo calentito que no pese, cuando queráis cenar ligero pero rico... esta crema es la respuesta. Un plato que huele a hogar, a mantita en el sofá, a días de lluvia viendo la tele.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerla? ¿Le pusisteis algún ingrediente secreto? ¿La tomáis con picatostes, con semillas, con un chorrito de aceite? ¿Los niños repitieron? Dejadme un comentario, que yo leo todos y me gusta saber cómo va la cosa por vuestras cocinas.
Y si os ha gustado esta receta, compartidla con quien creáis que necesita un abrazo caliente. La cocina de cuchara es para eso, para pasar calor de mano en mano.
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