
Receta de Butter Chicken (Murgh Makhani)
Ya os he contado alguna vez que mis nietos son los culpables de que yo haya descubierto medio mundo a través de la cocina. Pues el Butter Chicken fue otro de esos golpes que me dieron en el Restaurante Gandhi. La primera vez que lo vi en la carta, me pareció un nombre muy raro para un pollo. "¿Pero qué es esto, abuelo, pollo con mantequilla?", me decían ellos riéndose. Y yo, que soy desconfiado con según qué cosas, pedí otra cosa. Hasta que mi nieto, que ya conocía el sitio, dijo: "Abuelo, pruébame un trozo".
Di un mordisco, y me quedé con la boca abierta. Aquello no era un pollo con mantequilla cualquiera. La carne estaba tiernísima, con un sabor que no sabía identificar, y la salsa… madre mía, esa salsa. Naranja, aterciopelada, con un punto dulce y otro ácido que te pedía más. No pude evitar mojar el pan hasta que no quedó ni rastro. Desde aquel día, cada vez que vamos al Gandhi, ya saben lo que pido: "Abuelo, el de siempre, ¿no?".
Resulta que este plato nació en Delhi, en un restaurante famoso de los años cincuenta. Cuentan que aprovechaban los pollos que sobraban del horno tandoor, los metían en una salsa de tomate con mantequilla y especias, y sin quererlo, inventaron una leyenda. Porque lo que empezó siendo un aprovechamiento, se convirtió en uno de los platos más famosos del mundo.
La magia está en ese contraste. El pollo, que antes ha estado marinado en yogur y especias, se vuelve jugoso y sabroso. Luego llega la salsa, hecha con tomate, mantequilla, nata, y esa mezcla de especias que la hace tan especial. No es picante, ojo, que yo no soy mucho de picante. Es más bien dulce, suave, con ese aroma que te envuelve. Perfecta para mojar pan o para mezclar con arroz.
En mi casa, cuando hago Butter Chicken, siempre pregunto: "¿Arroz o pan?". Y siempre responden: "Los dos, abuelo". Así que preparo un arroz basmati que me enseñó el cocinero del Gandhi, y un montón de pan naan que compro en la tienda de la esquina. Y con eso, tengo una comida que parece de domingo aunque sea martes.
Receta Butter Chicken (Murgh Makhani) (4-6 personas)
Comensales
4 - 6 raciones
Preparación
4h 30m
Cocinado
45m
Tiempo Total
5h 15m
Utensilios
Ingredientes
Para el pollo marinado (Tandoori-style):
Para la salsa:
Instrucciones
1
Marinar el pollo
En un bol, mezcla el yogur, la pasta de ajo y jengibre, el garam masala, la cúrcuma, el comino, el pimentón, el zumo de limón y la sal. Añade los trozos de pollo, cubre bien, y marina en la nevera mínimo 4 horas, idealmente toda la noche.
2
Cocinar el pollo marinado
Calienta el aceite o ghee en una sartén a fuego medio-alto. Escurre ligeramente el pollo (sin quitar todo el marinazo) y dóralo por todos los lados hasta que esté cocinado por fuera. No es necesario que se cocine completamente por dentro. Retíralo y resérvalo. (Opción tradicional: ensartar en brochetas y asar a alta temperatura o en el horno).
3
Preparar la base de la salsa
En la misma olla, añade un poco más de mantequilla si es necesario. Sofríe las especias enteras (comino, hojas de laurel, canela, cardamomo, clavo) durante 30 segundos hasta que desprendan aroma.
Añade la cebolla, el ajo, el jengibre y el chile. Sofríe hasta que la cebolla esté dorada.
Incorpora los tomates, el pimentón, una pizca de sal y el azúcar. Cocina a fuego medio, removiendo, hasta que los tomates estén muy blandos y el aceite empiece a separarse (15-20 minutos). Deja enfriar ligeramente.
4
Crear la salsa sedosa
Retira las hojas de laurel y la rama de canela si es fácil. Tritura la mezcla con una licuadora hasta obtener un puré completamente liso.
Pasa el puré por un colador fino a la olla limpia, presionando con una cuchara. Este paso es clave para la textura aterciopelada.
5
Finalizar la salsa y añadir el pollo
Calienta el puré a fuego medio-bajo. Añade el garam masala, las hojas de fenogreco trituradas (kasoori methi) y la mantequilla. Remueve hasta que se integre.
Incorpora el pollo reservado junto con los jugos que haya soltado. Deja cocer a fuego lento durante 10-15 minutos para que el pollo termine de cocerse e impregne los sabores.
Apaga el fuego. Añade la nata líquida y remueve suavemente. Espolvorea con cilantro fresco picado.
6
Servir
Sirve inmediatamente, bien caliente, acompañado de naan recién hecho, arroz basmati o arroz con azafrán.
Consejos Clave
No escatimes en el tiempo de marinado. Este es el paso que más sabor da al pollo. Un marinado prolongado (mínimo 4 horas, idealmente toda la noche) permite que las especias y el ácido del yogur penetren profundamente en la carne, tiernizándola y aromatizándola desde dentro. Si solo marinas 30 minutos, el sabor será superficial.
Invierte tiempo en cocinar bien la base de tomate. La salsa no debe saber a tomate crudo. Es crucial cocinar la mezcla de tomate y cebolla a fuego medio hasta que el aceite se separe y se vea en los bordes. Esto puede tomar 15-20 minutos, pero es lo que concentra los sabores y elimina la acidez. Colar el puré después es el secreto profesional para una textura increíblemente lisa y fina.
Las hojas de fenogreco (Kasoori Methi) son el alma del plato. Este ingrediente, fácil de encontrar en tiendas de especias indias, es no negociable para el sabor auténtico. Aporta un aroma ligeramente amargo y ahumado único. Tritúralas entre las palmas de las manos justo antes de añadirlas al final de la cocción de la salsa para liberar todo su aceite esencial.
Equilibra la salsa al final y añade los lácteos sin hervir. Después de colar la salsa, prueba y ajusta. Es posible que necesites un poco más de azúcar para contrarrestar la acidez del tomate, o más sal. Los lácteos (nata y mantequilla) deben añadirse al final, con el fuego ya apagado o muy bajo, y simplemente calentarse sin llegar a hervir. Hervirlos puede hacer que la salsa se corte o se separe, arruinando la textura cremosa.
Para un toque auténtico de restaurante (Dhungar): Si quieres ese sabor ahumado característico, coloca un pequeño trozo de carbón al rojo vivo en un bowl de metal pequeño. Ponlo sobre el pollo en la olla, vierte un poco de aceite sobre el carbón, tapa la olla inmediatamente y deja que el humo impregne todo durante 5-10 minutos antes de servir.
Y así, con este pollo tan sencillo y tan sabroso, os traigo un trocito de la India a vuestra cocina. Porque lo bonito de estas recetas es que, aunque nacieron lejos, con un poco de cariño se hacen nuestras.
Poco más que añadir, salvo que no os asustéis con las especias. Yo al principio les tenía respeto, pero ahora las tengo todas bien colocadas en un bote, como si fueran un tesoro. Y creedme, una vez que las probáis, queréis seguir experimentando.
Lo que sí os recomiendo es que la salsa no os quede muy espesa ni muy líquida. Tiene que ser esa textura aterciopelada que envuelve el pollo sin ahogarlo. Si veis que os queda muy clara, un poco más de nata; si muy espesa, un chorrito de leche o caldo.
Ahora os toca a vosotros. ¿Os animasteis a hacerlo en casa? ¿Conseguisteis dar con el punto de las especias o tuvisteis que ajustar? La primera vez que lo hice, me pasé con el comino y parecía que había comido tierra, pero aprendí. ¿Lo acompañasteis con arroz, con pan, o con los dos, como en mi casa? ¿Le pusisteis un poco de picante o lo dejasteis suave?
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Ya sabéis que me gusta saber cómo cocinan por esas casas. Y si la receta os gustó, pasádsela a quien creáis que merece un abrazo en forma de salsa.
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