
Receta de Arroz con conejo
Si hay un aroma que me transporta directamente a mi infancia, es el del arroz con conejo cociéndose en una paellera al aire libre. Mi padre lo preparaba cada vez que íbamos al campo, en una fogata de leña, con el conejo que él mismo cazaba y las verduras que mi madre llevaba de la huerta. Yo me sentaba en una piedra a mirar cómo movía la paellera, con esa paciencia que solo tienen los que saben que las cosas buenas no se hacen con prisa. Cuando el arroz ya estaba en su punto, repartía los platos y nosotros, los críos, nos peleábamos por el trozo de conejo más jugoso, el que se desprendía del hueso.
Con los años, yo he seguido haciendo ese mismo arroz, aunque ahora en casa y con fuego de gas. Lo preparo los domingos cuando los nietos vienen a comer, o cuando quiero recordar aquellos días de campo con mi padre. No es un plato difícil, pero tiene sus trucos: el punto del sofrito, el caldo justo, el reposo final. Mis nietos ya saben que, cuando huelen el ajo y el tomate en la sartén, van a tener una buena comida. Y yo, mientras cocino, no puedo evitar sonreír.
Receta Arroz con conejo (4-6 personas)
Comensales
4-6 personas
Preparación
15m
Cocinado
1h
Tiempo Total
1h 15m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Preparamos el conejo
Limpiamos bien el conejo, lo troceamos en piezas no muy grandes. Secamos la carne con papel de cocina para que se dore mejor. Salpimentamos.
2
Preparamos el majado
En el mortero, machacamos los ajos con un poco de perejil y las hebras de azafrán (si usamos). Reservamos.
3
Doramos el conejo
En la paellera, calentamos un buen chorro de aceite a fuego medio-alto. Doramos las piezas de conejo por todos lados, hasta que estén bien doradas. Las retiramos y reservamos. No tiremos la grasa que ha quedado.
4
Sofreímos las verduras
En la misma paellera, bajamos un poco el fuego. Añadimos la cebolla y el pimiento, todo bien picado. Los pochamos lentamente hasta que estén blanditos. Incorporamos el tomate rallado y dejamos que se cocine unos minutos, hasta que pierda el agua.
Subimos un poco el fuego, añadimos el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol. Agregamos el majado del mortero y removemos bien.
Añadimos las piezas de conejo doradas a la paellera, mezclamos con las verduras y dejamos que se impregnen de todos los sabores, un par de minutos.
5
El caldo
Vertemos el caldo caliente (la cantidad dependerá del tipo de arroz, pero aproximadamente el doble de líquido que de arroz). Probamos de sal y rectificamos si hace falta. Dejamos que hierva todo junto unos 10-15 minutos, para que el conejo se vaya haciendo y el caldo coja sabor.
6
Añadimos el arroz
Cuando el caldo esté en su punto, echamos el arroz en forma de lluvia, repartiéndolo bien por toda la paellera. Subimos el fuego al máximo durante los primeros 5 minutos para que el arroz empiece a absorber el caldo, luego bajamos a fuego medio.
7
Cocción y reposo
Cocinamos el arroz unos 15-18 minutos más (depende del tipo de arroz). No lo removamos, solo podemos mover la paellera para que se distribuya el caldo. Cuando el arroz esté casi seco, apagamos el fuego, tapamos con un paño limpio o papel de aluminio y dejamos reposar 5-10 minutos. Esto es clave para que termine de absorber el caldo y quede en su punto.
Destapamos, dejamos que repose otro minuto y servimos caliente, directamente en la paellera o en una fuente grande.
Consejos Clave
Conejo de calidad: Si podéis, comprad un conejo de campo, de los de toda la vida. Tiene más sabor y la carne es más firme. Si usáis conejo de granja, igualmente está rico, pero buscad uno que no sea demasiado joven.
Caldo casero: El caldo marca la diferencia. Si tenéis tiempo, haced un caldo con las espinas y los huesos del conejo. Si no, un buen caldo de pollo casero también vale. El de pastilla no es lo mismo.
No remover el arroz: Una vez que echéis el arroz, no lo remováis. Solo podéis mover la paellera para que se distribuya el caldo. Si lo removéis, el arroz suelta almidón y queda como un arroz meloso, que no es lo que buscamos.
El punto del arroz: El arroz debe quedar seco pero jugoso, con los granos sueltos. Si lo pincháis con un tenedor, debe estar cocido pero firme. La clave está en el reposo final, que no os lo saltéis.
El socarrat: Si os gusta el socarrat, ese arroz tostadito del fondo, en los últimos minutos subid un poco el fuego y escuchad cómo cruje. Pero cuidado, que no se queme.
Un arroz con conejo como los de antes, de los que se hacían en el campo, con la carne que se deshace y el arroz que sabe a gloria. Cuando lo pruebes, cierra los ojos y verás cómo te transportas a esos domingos de la infancia, con la familia alrededor de la mesa y el olor a campo entrando por la ventana.
Ahora contadme, ¿os animasteis a hacerlo? ¿Conseguisteis el punto del arroz o se os pasó? ¿Usasteis conejo de campo o de granja? ¿Le echasteis alcachofas o judías verdes, o lo dejasteis solo con las verduras? Yo soy de añadirle alcachofas cuando las veo en el mercado, que le dan un gusto especial.
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece un buen plato de arroz que sabe a campo y a familia.
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