
11 de marzo de 2026 //
Receta de Alcachofas con jamón
Qué verduras tan bonitas y tan traicioneras, ¿verdad? A mí siempre me han encantado, pero en casa no triunfaban hasta que las empecé a hacer con jamón. Mi madre las preparaba hervidas con aceite, y a mis hijos no les gustaban. Pero un día, en un restaurante, probé unas alcachofas salteadas con jamón y dije: “esto lo copio ya”. Las hice en casa, las presenté en la mesa y… vaya, vaya. Mis nietos, que son más de pizza que de verdura, empezaron a disputarse la última rodaja. “¡Abuelo, que yo la vi primero!”. Desde entonces, cuando veo alcachofas en el mercado, no lo dudo.
Lo bueno de este plato es que es sencillo, rápido y queda como de restaurante. Las alcachofas se limpian, se saltean con ajo y jamón serrano, y se les da un toque de vino blanco para que cojan esa salsita que pide pan a gritos. Además, es un plato que se puede servir como aperitivo, como guarnición o como plato principal si le ponéis un poco de arroz o unas patatas asadas.
Eso sí, limpiar alcachofas tiene su aquel. Pero no os asustéis, que con paciencia y un cuchillo bien afilado, se hace en un momento. Os voy a dar mis trucos para que no se os pongan negras y os queden tiernas.
Receta Alcachofas con jamón (4 personas)
Comensales
4 personas
Preparación
10m
Cocinado
25m
Tiempo Total
35m
Utensilios
Ingredientes
Instrucciones
1
Preparamos las alcachofas
Llenamos un bol con agua fría y añadimos el zumo de medio limón. Este será nuestro “baño” para que las alcachofas no se oxiden y se pongan negras.
2
Limpiar alcachofa por alcachofa
Cogemos una alcachofa. Le vamos quitando las hojas más duras de fuera tirando hacia abajo, hasta llegar a las hojas más tiernas y amarillentas. Cortamos el tallo dejando unos 2 cm, y pelamos la parte externa del tallo, que también está dura. Con un cuchillo, cortamos la punta superior de las hojas (como un dedo). Luego, con un pelador o una cuchara pequeña, vaciamos la parte interior (las hebras peludas) si la alcachofa es grande; si es pequeña y tierna, a veces no hace falta. Partimos la alcachofa en cuartos o en láminas, según como nos guste. A medida que las vamos limpiando, las echamos al bol con agua y limón para que no se pongan negras.
3
Escurrimos
Cuando todas las alcachofas están limpias y troceadas, las escurrimos bien y las secamos un poco con papel de cocina.
Preparamos el resto, picamos los ajos en láminas finas. Cortamos el jamón en taquitos o tiras, como más nos guste.
4
Sofreímos
En la sartén grande, calentamos un buen chorro de aceite de oliva a fuego medio. Añadimos los ajos y los doramos un poco, sin que se quemen. Incorporamos las alcachofas escurridas y subimos el fuego. Las salteamos durante 5-7 minutos, removiendo de vez en cuando, hasta que empiecen a dorarse en los bordes.
5
Añadimos el jamón
Incorporamos el jamón serrano y salteamos un par de minutos más, para que suelte su grasa y se integre.
6
El vino y el caldo
Vertemos el vino blanco y dejamos que evapore el alcohol, unos 30 segundos. Añadimos el caldo de verduras (o agua) y bajamos un poco el fuego. Tapamos la sartén y dejamos cocer durante 8-10 minutos, hasta que las alcachofas estén tiernas pero no deshechas. Si se queda seco, añadimos un poco más de caldo.
Probamos de sal (cuidado, el jamón ya sala). Si queremos, añadimos un chorrito de limón fresco para darle brillo. Espolvoreamos con perejil picado y servimos caliente, con pan para mojar en la salsita.
Consejos Clave
Limpiar bien, pero rápido: Las alcachofas se oxidan enseguida. Por eso el agua con limón es fundamental. A medida que las limpias, mételas en el bol. Y no las dejes mucho tiempo en el agua porque se hidratan y luego al freír pueden saltar.
El tamaño del corte: Si las cortáis en cuartos, aguantan mejor la cocción; si las lamináis más finas, se hacen antes y quedan más crujientes. Elegid según la textura que os guste.
Jamón de buena calidad: Para este plato, merece la pena un jamón serrano que no sea demasiado salado. Si usáis jamón de york o cocido, el plato pierde gracia. Buscad un jamón con sabor, pero no muy fuerte.
El punto de las alcachofas: No las cocinéis demasiado tiempo o se deshacen. Pinchad con un tenedor: deben estar tiernas pero enteras.
La salsita: Si os gusta más caldoso, añadid más caldo; si lo preferís más concentrado, dejad que reduzca un poco sin tapar.
Versión congelada: Si no encontráis alcachofas frescas, podéis usar las congeladas (mejor si son naturales, no en aceite). No hace falta limpiarlas, solo descongelarlas y escurrirlas bien. El resultado no es igual, pero salva un apuro.
Pues ya está, ahí las tenéis. Unas alcachofas con jamón que son puro vicio. En mi casa las hago para los domingos, y siempre hay quien pregunta: “Abuelo, ¿vas a hacer más? Porque si no, me termino yo lo que queda”. Y yo, entre risas, siempre digo que para otra vez habrá que comprar el doble.
Ahora contadme, ¿os animasteis a limpiar alcachofas o fue un suplicio? La primera vez que las hice, tardé una hora y media porque iba con miedo, pero con la práctica se coge el truco. ¿Las hicisteis con jamón serrano o usasteis otra cosa? ¿Os gustó la salsita de vino o la preferís más sencillas?
Dejadme un comentario contando vuestra experiencia, vuestros trucos, vuestras fotos si queréis. Y si la receta os gustó, compartidla con quien creáis que merece descubrir lo ricas que están las alcachofas cuando se hacen con cariño.
Descubre otras recetas
¡No te pierdas ninguna receta!
¡Únete a miles de suscriptores de recetas del abuelo y recibe nuestras mejores recetas cada semana!







Deja una respuesta